viernes, 1 de septiembre de 2017

DESAPARECIDOS

Hay un no-lugar donde el tiempo se detiene
es el reverso invisible
la dimensión de la ausencia donde esperan
los desaparecidos.

Aguardan que la verdad sea revelada, que alguien se quiebre y hable.
Que las piezas del rompecabezas roto
encastren
y le pongan nombre a sus secuestradores, asesinos, enterradores.
Que griten las piedras ensangrentadas,
el polvo de sus huesos emerja
y su ADN sea prueba contundente.
Que sean señalados sus victimarios
y la institución responsable
sea juzgada: Policía, Gendarmería, Fuerzas Armadas
del Estado represor, Estado monopolio de la fuerza.

Los desaparecidos quisieran reaparecer.
Es lo que piden los vivientes aunque sepan
que es imposible volverlos a la vida.

Vivos se los llevaron, vivos los queremos.

Sí, yo también exijo la verdad: ¿qué pasó con Santiago Maldonado?



Siguiendo los números presentados y registrados por CORREPI, los desaparecidos en democracia se suman a un listado de víctimas en manos de un Estado que no dejó de reprimir tras la dictadura, sino que simplemente se reconfiguró. En este sentido, la información relevada muestra que fueron 13 los desaparecidos por el Estado durante el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989), 62 durante los gobiernos de Carlos Menem (1989-1999), 12 en el mandato de Fernando De la Rúa (1999-2001), 14 durante los sucesivos y breves mandatos de Puerta, Camaño, Rodríguez Saá y Duhalde (2001-2003), y 70 en los tres gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner (2003-2015). Sin embargo, a estos datos deben sumarse las estimaciones no registradas y los números no revelados aún de la gestión macrista. Así, se llega al número de 200.




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