martes, 18 de julio de 2017

BISAGRA


De las mejores decisiones tomadas en toda mi vida: operarme de cataratasmiopiastigmatismo. Al menos por ese pequeño círculo central de pocos grados de visión que poseo, ver con nitidez. Y así fue como descubrí, por añadidura, la existencia de los colores intensos, que ignoraba. Viví tantos años en un universo borroso, de palidez sepia, forzando la vista para aprehender el entorno, ahondando la línea del ceño hasta parecer una perpetua enojada...Desde el exterior, desde los que me ven, desde mi imagen en el espejo, poco ha cambiado: mis pupilas, mis iris, siguen siendo exactamente iguales. Cambió la expresión, se volvió más relajada. No me curé (siempre me lo preguntan, pero no, la retinitis pigmentaria es progresiva e incurable) pero gracias a no tener que usar lentes de contacto ni anteojos de forma constante, pude aventurarme en la natación y el snorkeling. Cambién mis hábitos de lectura (ya no leo en la cama, con el libro pegado a los ojos, mi postura favorita; ya no leo en la cama porque leer con anteojos es incómodo y los necesito para eso). Pero esa pérdida es compensada por la ganancia. Ese mundo que la mayoría de las personas ve sin ser conciente, que ve y no mira, que ve y no aprecia, o elige ignorar, yo lo miro, lo observo, lo devoro, lo retengo, lo fotografío, lo describo, me lo adhiero a las retinas. Porque leer y escribir son esenciales pero vivir... vivir es imprescindible.
#NRenPR

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