viernes, 30 de junio de 2017

ANTES DE ABRIR LOS OJOS


Amanezco al día oyendo silbidos y cantos de pájaros desconocidos y el rumor monótono del abanico al que intento acostumbrarme. Luego percibo, suave y acompasada, tu respiración. Extiendo mi brazo y constato tu existencia. Sonrío.
Qué lejos está la incertidumbre de todas las estaciones de tu ausencia!
Apalabro el instante, despego los párpados y te dejo dormir unos minutos más.

El contorno de tu espalda, a contraluz, se asemeja al perfil de una isla aún no descubierta.

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