jueves, 13 de abril de 2017

PROCESO DE DESMEMORIA


Retomo las lecturas sobre la historia de Puerto Rico que había hecho desde mediados a fines de 2015 y descubro, con pavor, que había leído varios libros e incluso tomado notas en fichas y no tengo un recuerdo ni de la circunstancia de lectura ni del contenido preciso de dichos textos.
Veo los subrayados, los datos resumidos en las fichas y los adhesivos y sí, es lo mismo que ahora subrayaría y sintetizaría, es mi letra.
Supongo que parte de ese conocimiento se habrá incorporado, pero debo reconocer que siento que leo por primera vez muchos conceptos e informaciones puesto que me sorprendo, me indigno, me duelen como si jamás de los jamases antes de ahora esas palabras, imágenes y estadísticas hubieran aparecido ante mi vista.
No sé que pensar al respecto. No sé si fue por mi estado mental y emocional alterado, si se trata de una enfermedad de desmemoria avanzando por mis neuronas, si he heredado genéticamente el Alzheimer que se devoró todos los recuerdos de mi padre, si achacarlo al estres o, simplemente, se trata de una incapacidad de retención fruto del desgaste por el transcurrir del tiempo de la capacidad cognitiva (vejez).
No se y me preocupa.

Vuelvo a subrayar, a tomar apuntes, a tratar de memorizar lo esencial y me angustia imaginarme volver a estos textos de acá a un par de años y re-descubrir que no me acuerdo lo estudiado.
Nunca he sido buena para retener datos puntuales, como fechas y nombres de lugares y personas, en general ha sucedido que mi mente armara por si sola la trama y decantara en conclusiones. No fue útil eso para mis exámenes, pero sí para mi vida y para interpretar los sucesos pasados y presentes e imaginar el futuro.

Pero esto que constato ahora es diferente. Porque ver la tapa de los libros, ver mis subrayados y mis fichas y no recordar absolutamente nada sobre el momento en que lo estudié y no hallar en mis neuronas el concepto guardado es, como dije al principio, pavoroso.
Estoy siendo, creo, testigo presencial del proceso de mi propio deterioro mental.
Y lo único que me queda por hacer es escribir más, escribir todo lo que pueda, aprenda, sienta e imagine, escribir para que mis pensamientos permanezcan a pesar de mis olvidos.
Así podré recordarme, saber quién fui y no deshacerme en el vacío.

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