miércoles, 12 de abril de 2017

LOVE SOUL BEAUTIFUL










Me dijeron
"cuando vayas a Luquillo debes
quedarte en lo de Molly,
allí encontrarás inspiración, tranquilidad, refugio,
sentirás armonía y energía
fluyendo,
aromas, colores y sonidos conjugados
en un ambiente acogedor,
sencillo,
humano.
Como un nido amoroso".
Detalles especiales confirmaron el consejo:
una pava amarilla con abejas y margaritas,
para calentar el agua de mis mates.
Muebles rústicos de madera en la terraza
abierta al cielo y al océano
desde donde contemplé la luna llena y los amaneceres.
Paredes pintadas de colores intensos
decoradas con murales y cuadros elegidos con sentido artístico, integrados.
Un mapa del mundo donde señalar tu origen.
Cada cuarto, un pequeño paraíso
en el que uno desea quedarse a vivir
para siempre.
Una hamaca para disfrutar el Yunque.
El clima que genera
el espacio 
y los anfitriones
se contagia en los huéspedes
que convivimos en la casa como una familia.
Leí, escribí, salí a caminar, regresé, me sumergí en las aguas,
dormí en la arena, preparé mi cena en la cocina,
comí en la terraza,
bebí Margaritas,
leí, escribí, reflexioné, reordené mi vida y mis prioridades, 
soñé, observé, me mojé con la lluvia,
descubrí tres nidadas de tinglares,
leí, escribí, pensé,
tomé decenas de fotografías,
fui al festival en la plaza, comí empanadillas,
escuché bomba y plena, bailé un poco,
leí, escribí, hablé con mi madre por videochat,
pasé la escoba,
caminé hasta La Monserrate, y recorrí la playa San Miguel,
vagué por Luquillo...

Las dos noches se me hicieron tres, y las tres 
se hicieron cuatro.
No quiero irme.
Volveré

Me dijeron
"Cuando vengas a Luquillo, alójate en lo de Molly"
Yo digo:
"!Cuando vengas a Luquillo, quédate donde Molly!"

PD: Mi anfitrión fue Pedro, la pareja de Molly, ya que ella sólo habla inglés y yo sólo hablo español.

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