viernes, 21 de abril de 2017

AUTOINTERROGANTES


¿Y si me encierro en una burbuja de jabón? ¿Y si me subo a esa nube tan blanca y esponjosa? ¿Y si me prendo a la cola de algún barrilete liberado? ¿Y si me duermo y me sueño feliz y no despierto? ¿Y si me obligo a olvidar todo dolor y espanto? ¿Y si sustituyo tristeza por enojo y enojo por lástima y lástima por perdón? ¿Y si armo un atadito con pocas pertenencias y saco pasaje de ida a ningún sitio pero lejos? ¿Y si me dejo caer del muelle en el agüita fría del río y que me hunda y me arrastre hasta el océano? ¿Y si abandono la lucha y descanso los huesitos en la arena? ¿Y si hago una fogata con todos los poemas y reclamos y ficciones y cartas abiertas y correos sin respuestas? ¿Y si enmudezco y enceguezco y me amputo y ensordezco y detengo los latidos y el fluir agobiante de la sangre? ¿Y si me trago la memoria, los proyectos y esperanzas y los digiero y placenteramente los defeco? ¿Y si detengo el pensamiento voraz, el análisis corrosivo, la incertidumbre perenne, la duda crítica, la sensibilidad que me licúa las pupilas? ¿Y si dejo de reprochar, de decir "Yo te lo dije", de masticar la rabia por los sucesos que acontecen y previne inútilmente? ¿Y si renuncio a despertar, a levantarme, a vivir un día más, un día menos? ¿Y si dejo de atender teléfonos, enviar mensajes, de actualizar mi estado en las redes antisociales? ¿Y si pongo puntos suspensivos y continuará y que otro continúe?

...

Facebook, 21 de abril de 2013, 11.40 hs.

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