jueves, 2 de marzo de 2017

BROOKLYN BROWN ALE



Acaso se masturban las anémonas?
Cómo es el acto sexual de las amebas?
Sienten amor las medusas? Por eso brillan?

Mis pies son un barro que se hunde en los huesos de la tierra;
mi espalda doblada, pesada de alas rotas
cuerpo trampa reja.

No hay casualidades.

Todos los pasos dados me trajeron hasta aquí:
estoy en este bar de Puerto Rico bebiendo una cerveza Brooklyn Brown Ale,
chateando con mi amiga Julia en Barcelona,
contándole de los argentinos que conocí en Colombia
y de la escritora que encontramos en Luquillo
y nos invitó a su departamento en la cima del Playa Azul.

Bailamos tango en la terraza, comimos ñame y tomamos vino.

Dicen que desde allí arriba pueden verse los tiburones
nadando cerca de los bañistas.

A los escritores no se los comen las bestias.
Todo es causal. Sólo podemos manipular el para qué.
Fluir y dejarse llevar y asombrarse con el universo
y gritar
y reir.

Julia, desde Barcelona, me comprende en esta puertorriqueñidad algo absurda.
Ambas partimos de Argentina, de Neuquén, con una valija de sueños.
Y todo fue diferente a lo planeado.

Acaso se masturban las anémonas?
Las ballenas hablan el lenguaje de sus ancestros primigenios?
Su frecuencia coincide con el de las estrellas?

Bailamos tango en la vida.
Acróbatas del abrazo.