domingo, 26 de junio de 2016

CREENCIAS



Estoy desinflada. Los restos del globo
laxos y pegajosos
cuelgan.
Han perdido su tersa redondez,
el brillo,
la magia circular que oculta misterios
han sido develados.
A la vista están
las tripas, retorcidas,
saturadas de podredumbres indigestas,
un par de pulmones reeducados con hipopresivos
y un corazón que se niega a ser
una simple válvula para marcar el tiempo.
Estoy desinflada.
Intenté con cinta adhesiva transparente,
con curitas, con vendas,
con spray propagandizado en la tele,
me puse un inflador de bicicleta en algunos agujeros,
y nada.
Piiiiiii piiiiiii el aire sigue escapándose.
Piiiiii piiiii las ideas se me deshacen.
Piiiii piiiiii no sobra tela para hacer más nudos.
Esto me pasa
por comprar un globo medio pelo,
uno baratito, a la medida del bolsillo para no endeudarme.
Esto me pasa, por andar regalando los mejores globos
por ahí y por allá.
Esto me pasa por creer en globos.
El día que deje de creer en globos, a otra cosa mariposa.
Se acabarán las pinchaduras, los desinfles, las tripas exhibidas.
Eso es. Debo buscar otra cosa en que creer,
por ejemplo, volver a la metáfora de la cebolla,
del caminante que hace camino al andar,
de la montaña que viene si no voy,
algún dios más bueno que el pan casero caliente con manteca,
creer en varitas y hadas,
o en el progreso indefectible de la humanidad.
Porque creer en globos es lo mismo que creer y reventar.
Pondré un aviso en mi puerta:
"Cambio globo reventado multiuso
por creencia sostenible, perdurable e irrompible.
Se requieren pruebas y garantías."

Dedicado a Tomás Watkins, que me preguntaba si lo que escribo en la web queda así o requiere correcciones posteriores. Este texto lo escribí hace unos minutos como estado de Facebook, y lo copié y pegué en el blog ahora. No creo que le haga cambios más tarde.

IMAGEN: http://sp.depositphotos.com/31616151/stock-photo-broken-patched-globe.html

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