lunes, 25 de enero de 2016

ACERCA DE "EL YUNQUE", LOS VIAJES Y LA VIDA. Toma 3

Por la localidad de Río Grande entramos al camino que nos lleva a El Yunque. Atravesamos el pueblo, nos adentramos en el bosque con la perspectiva, detrás, de las montañas. Llegamos a la recepción del El Yunque National Forest y nos reciben los guardias forestales federales. 


Ya en el primer tramo, me sorprende la enormidad de los helechos, la variedad de tonos de verdes, la altura de las cañas. Frankie nos va contando acerca de esas maravillas vegetales, menciona la cantidad de especies, las características únicas de ese bosque. El primer punto de detención es una bella cascada, a la vera del camino, donde otros turistas se han detenido para tomarse fotos.


Luego llegamos a un edificio cilíndrico de cemento, es un mirador. En la planta baja, está el área de sanitarios y puestos para la venta de souvenirs, artesanías y algunos alimentos y bebidas.



Para subir al mirador, hay que recorrer una escalera en espiral, a cuyos lados hay, cada tanto unas pequeñas ventanas que permiten ir apreciando el paisaje desde diferentes alturas, hacia el norte, sur, este y oeste. Finalmente, desde la terraza de la torre, el paisaje circundante se despliega en toda su maravilla. Alcanza a verse hacia el noreste, el mar y Luquillo, y en el lado opuesto, hacia el sur y el oeste, las elevaciones de la Sierra de Luquillo. 






En los jardines del parador, junto al estacionamiento, donde se amontonan los vehículos particulares, taxis y colectivos turísticos... flores. 


Frankie nos llama. Subimos a la trafic y proseguimos por el camino. La siguiente parada es en una cascada, donde descendemos y siguiendo al guía, trepamos por el cerro en medio del bosque, para llegar a otra cascada superior, a cuyo pie se forma un estanque rodeado de rocas. Allí nos tomamos unas fotos, caminamos en derredor, nos damos un baño de agua fresca y de lluvia de cascada, nos sentamos a contemplar y conversar y celebramos con un vino, que trajeron un par de turistas generosos para compartir. 






Es un bosque lluvioso, y junto a estos arroyos y cascadas están estos letreros que nos recuerdan que tanta belleza también puede ser riesgosa si no se toman precauciones:


Nos quedamos allí un buen rato. Disfrutando del ambiente, los aromas, los colores, los sonidos de la naturaleza. Tomo algunas fotos para mi archivo de texturas:









 

Hasta que Frankie nos indica que seguiremos adelante, a conocer otra parte del bosque, otra cascada, otro arroyo... Haremos una caminata y nos detendremos a merendar y descansar.



#NRenPR




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