domingo, 23 de agosto de 2015

PAGUROIDEA


Vi avanzar con extraña agilidad por la arena seca a un pequeñisimo caracol; supuse que estaba desesperado, demasiado lejos del agua y me sentí impelida a cumplir mi función de humana buena rescatista y alcanzarlo hasta la orilla. "Tan diminuto, tan frágil, es apenas un bebé perdido, o será de alguna especie mínima", me dije. 
Agachándome y con extrema delicadeza lo tomé entre los dedos medio y pulgar, escondió su cuerpecito; iba a mostrárselo a mi esposo y justo cuando decía "Mira, está vivo" reaccionó y lo que imaginaba una babosa húmeda con breves antenitas móviles, se transformó en un montoncito de patitas sólidas que se agitaban en el aire. 
-Es un cangrejo ermitaño! -exclamé, asombrada y feliz, por ser el primero que tengo en suerte ver y tocar en persona.

Cambiando de parecer, lo devolví a la arena, en el mismo sitio donde lo había hallado.
El infante de cangrejo retomó su camino a gran velocidad, bamboleando el cascarón, dejando tras de sí una huella de onduladas simetrias paralelas, huequitos de pasitos.
Alcancé a tomarle un par de fotos y filmar un video.

-En el mar, la muerte de uno siempre es vida para otro -aseveró mi compañero, como quien dice algo que todos saben, vistiendo de simpleza la verdad develada.
"En la tierra, también?", me pregunté, envolviendo en signos de interrogación una afirmación categórica. 

Luego me mente se expandió en espirales, derivó en okupas, en cómo se complementan la dureza de unos con la blandura de otros, en la completitud de huecos con contenidos, en la mudanza de un cascarón pequeño a otro de mayores dimensiones, en el síndrome de nido vacío, en cómo la apariencia externa suele no coincidir con el interior, en refugiados, en el número áureo, el universo que se expande y gira, el huracán Danny que viene en camino...

Cruzamos miradas cómplices y, sin decir palabras, continuamos observando el océano turquesa.
Abrió otra cerveza.

NR en PR




Imagen



No hay comentarios: