sábado, 8 de agosto de 2015

DE PATAGONIA AL CARIBE, CUESTION DE CLIMAS


Por primera vez atardeció en colores. O sea, por primera vez desde que vivo acá, en San Juan, Capital de la Isla del Encanto, hace poco más de dos meses.
La cualidad principal de las nubes en este lugar es su pasmosa velocidad de tránsito y la rapidez con que cambian de forma, se engrosan, deshilachan y desaparecen. Lo constaté haciendo series de fotografias, a pequeños intervalos. Clic clic clic y si no digo que son del mismo dia, pueden creer que las tomé en varias jornadas.  Al amanecer se demoran unos instantes más, aunque quizás sea achacable a la modorra, a querer dejarnos disfrutar del fresquito.
Pero después es asi, cerrás y abrís los ojos y el cielo tiene otro paisaje. Un pesatañeo y ya... cielo nuevo. Generalmente, de un azulceleste intenso, y en esta época todos hablan de las cenizas del Sahara suspendidas. Debo reconocer que no las veo. O que no me doy cuenta del fenómeno salvo por cierta turbiedad a contraluz, cuando se pone el sol sobre el océano. A mí me da una cosa decirles (cuando me hablan de eso) que esto no es nada... serâ que estoy acostumbrada al polvillo patagónico que siempre (salvo cuando llueve) satura y seca la garganta, se te mete en la nariz, los ojos y las orejas, esa arenilla que masticás y te convierte en milanesa, que cubre sin permiso los muebles y los pisos y pinta de gris los techos y las plantas. O la ceniza... cada tanto a algún volcán de la Cordillera de los Andes se le da por erupcionar y entonces son meses de cielos opacos, de paisajes postnucleares. Caminâs y dejás huellas. Andás con barbijo o bufanda, los ojos rojos, tosiendo como si fumaras. Acá ni siquiera vuela la arena de la playa, porque su consistencia es pastosa y tersa, y la marea es breve por lo que siempre está húmeda, no son esas mareas de decenas de metros de la costa atlántica de Argentina, no. Esas que hacen que en verano se pongan como sartén cuando bajan durante 6 horas y suben durante 6 horas... es mucho tiempo de arena asoleándose y aún asi, no es suficiente para calentar el agua. En cambio, este Atlántico es una piscina tibia de día y de noche. Una delicia.
Y el viento? Uf! Yo diría que allá de donde soy hay algunos dias sin viento. El polvo de la meseta patagónica, la ceniza de los volcanes, y por supuesto, las bolsas de nylon, papeles y todo eso que la gente arroja, total qué importa (acá es igual, qué pena), se acumulan en esquinas, canteros, paredones y van haciendo montículos. Con decirles que con la arena que se juntaba justo en la vereda de mi casa (a mitad de cuadra, donde se hacía el remolino) a pura pala y balde la junté durante algunos años (hasta que hicieron el asfalto) y así rellené el terreno, 12 x 30 m. de arena y ceniza.
Dicen que este es el tiempo de huracanes aqui. Sin embargo desde que llegué apenas una brisa de cuando en cuando, jamás algo que se pueda exclamar "hay viento!". Y en cuanto a la velocidad de los huracanes, ahi estamos casi mano a mano, porque las velocidades de los vientos patagónicos y los huracanes son semejantes. No se la duración (no no averigué ni experimentê) pero sepan que en la Patagonia cuendo se le da por soplar más fuerte de lo habitual, pueden ser días enteros en los que no podés asomarte a la puerta porque te lleva montado en una ráfaga.
El agua es otro tema. Allá el tiempo está loco, así como se fueron para arriba la temperatura mínima y la mâxima (calentameinto global, tala de bosques, erosiön), las lluvias se volvieron caprichosas. Estás seco, seco y de pronto, días y días de lluvia que inundan todo, hunden techos, vuelven ríos las calles y a algunas, las dejan como cauces profundos. Me cuentan que en la isla la temporada de lluvias es otra, no ésta. Que llueve tupido y fino por varios días, que caen chaparrones todo el tiempo, alternando sol y agua, sol y agua, sol y agua. Yo aún no vi llover, lo que se dice llover. Justo llegué para la peor sequía de los últimos 20 años (no la traje yo, eh, ya estaba), por eso hay racionamiento. Sólo nos proveen, aquí en el condominio donde vivo, 4 horas diarias de agua, 2 a la mañana, 2 a la noche. Pero ya están anticipando que se restringirá más, habrá agua un dia (con horario) y tres sin nada. Recuerdo tiempos allá en Neuquén que en verano pasaba varios días sin agua. Ya sé bañarme con jarrito y esponja.
En fin, ayer atardeció en colores. Justo estaba en la calle y tomé algunas imágenes. Había nubes amarillas, rojas, y hasta azules, de diferentes clases y a diversas alturas; obviamente, moviéndose rápido. Porque pasan y se van, sin descargarse por aqui.
Si se llovieron más lejos, tal vez en alta mar, quién sabe, quizas dejaron manchas de colores en el agua, no? Para disfrute de los peces, navegantes y sirenas...

NR en PR

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