sábado, 30 de agosto de 2014

LA BOHÉMIENNE ENDORMIE de Henri Rousseau


Soy una nómade dormida que sueña que un león la acecha bajo la luna en un desierto.
Soy un león que imagina una mujer soñándome sobre la arena, fundiendo su figura con el médano.
Soy espejismo, crees ver un león, una mujer, una mandolina, una vasija, un médano, un cielo, una luna llena.
Soy el instante que precede a saciar el hambre, al zarpazo que arranca del sueño a la muerte, al silencio para siempre de la mandolina, a la vasija inútil para una sed ya vana.
Soy el sueño de Henri que no compró el alcalde y permaneció entre carbones hasta que me descubrió un crítico de arte que me vendió a un marchante que se lo vendió a un senador que se lo donó a un Museo.
Una carta de Henri lo explica: “Una negra nómada, tañedora de mandolina, con un cántaro a su lado, duerme profundamente, extenuada por la fatiga. Un león pasa, la huele, pero no la devora. El efecto de la luna es muy poético. La escena transcurre en un desierto árido y la bohemia viste ropa oriental”.
Por lo tanto, soy un cuento más entre miles de cuentos sobre un óleo de milochocientosnoventaysiete mal traducido como "La gitana dormida".


Texto inspirado en el cuadro LA BOHÉMIENNE ENDORMIE de Henri Rousseau

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