jueves, 5 de septiembre de 2013

LA ROCA PERFECTA – Nanim Rekacz

Por años había buscado el trozo de mármol adecuado para esculpir una obra que lo inmortalizara: su propia efigie. 
Apoyó el cincel con suavidad en la veta precisa, apuntó con el martillo.
Golpeó. 

Y se convirtió en piedra.

2 comentarios:

José A. García dijo...

Excelente, simplemente, no puedo decir más. Conciso, breve y directo.

Genial

Saludos

J.

Nanim Rekacz dijo...

Gracias!