domingo, 24 de febrero de 2013

Trashumancia – Nanim Rekacz


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Uno siente que transita aunque permanezca viviendo en el mismo sitio.
El transcurso del tiempo erosiona la epidermis, desgasta los órganos, hace caer los cabellos, ablanda la carne. Al aparente paso, se nos van quedando enredados proyectos desahuciados, dejamos caer miguitas de sueños con ansias de persistencia creyendo que podremos regresar a recogerlas.
Tal vez caminamos sobre una superficie que gira en sentido contrario.
¿Qué recorrido me ha llevado a perpetuarme aquí?
De pie en mi patio veo las nubes inquietas, las hojas que se desprenden de sus ramas.  El pensamiento te trae aquí, instala la presencia de tu ser dentro de mi ser, son tus manos las que me tocan y no mis propias manos, me abrazás vos hecho brisa tibia.
¿Qué inefable éxodo me ha depositado en este rectángulo de tierra, al borde de la barda avasallada de casitas, me ha hecho crecer raíces  y tronchado las alas?
Pero aún el árbol con raíces más profundas puede ser desprendido con delicadeza de la entraña pétrea y trasplantado. Es posible que se regeneren los muñones y aparezcan con obstinada convicción de vuelo, nuevas plumas.
Y lo inconcebible puede gestarse.
El desarraigo no es fatalmente un exilio. Nos han forzado a tener patria, bandera, nacionalidad, frontera. Son otros que nos precedieron los que establecieron reglas de tránsito y de pertenencia y pusieron límites a la naturaleza migrante de la humanidad.
Nacemos determinados, crecemos condicionados.
Pero el amor es libre. El amor es pasaporte en blanco con infinitas páginas.
Nadie puede discutirme esta realidad categórica: vos y yo confluimos en el tiempo y se disuelve el espacio en esa fórmula.
Pondremos un pie y luego otro delante, agitaremos las alas probando la fuerza, y atravesaremos la lógica en un beso tangible.

2 comentarios:

Antonio Cruz dijo...

Muy buenas reflexiones Nanim. me dejaron con mucho para reflexionar; el exilio es uno de mis karmas (sobre todo el exilio interior como el que vivimos muchos argentinos). Gracias por compartirlo.

Nanim Rekacz dijo...

Gracias Antonio, tenemos masters en exilios...