miércoles, 23 de noviembre de 2011

Estival - Nanim Rekacz


En el verano, cuando la piel no necesita de abrigos salvo las manos y los besos, cuando el sol desviste los muslos, brilla en los hombros, dibuja surcos blancos en el cáliz de los senos... en el verano es cuando los amantes se deslizan sin interrupción de sábanas y permiten que la luz tardía del ocaso, o la temprana del amanecer, les muestre las curvas, les indique los caminos del sexo entre las piernas, la silueta fugaz del gesto del ansia en el rostro del deseado y el brillo sutil de la mirada satisfecha.
En el verano, el agua ablanda las corazas... las palabras se desnudan en las bocas sedientas. No hay prisa en el apuro del encuentro, en la búsqueda del gemido, en el juego de permisos concedidos...

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