martes, 9 de agosto de 2011

La transmutación - Nanim Rekacz


He arado mi cráneo y en las hendiduras
sembré ojos de gato, estrellas recién nacidas,
sombrillas multicolores, sábanas de seda...
Planté con mucho cuidado: llamadas de auxilio,
cajitas con botones, muros recién blanqueados,
amaneceres compartidos y barquitos de papel.
Y luego rocié rocíos, regué con penumbras húmedas,
inundé la superficie con espumas y lentejuelas.

Y esperé.
Sentada en el cordón de la vereda, esperé.

La sombra de mi cuerpo iba de oeste a este...
empezaba larga, desaparecía debajo de mi espalda,
se extendía al atardecer hacia el horizonte.

Y seguí esperando.
Algunos pasaban caminando y se detenían a observarme.
Otros, aminoraban la marcha de sus autos y saludaban.
Los más, me ignoraban. Uno que otro tropezó conmigo.

En mi cabeza, se iban tejiendo sonidos con colores,
formas con olores, movimientos y quietudes.
Nervaduras y raíces se entremezclaron con mis arterias y nervios,
se fundieron con mi esqueleto.

Cuando la metamorfosis se completó, sentí acercarse a un niño
que me recogió del suelo, miró con curiosidad mis tapas brillantes,
y con gran delicadeza, me abrió en la primera página y comenzó a leerme.



Un cuadro de Bruno Busnelli

2 comentarios:

Pop Culture dijo...

Un escrito muy hermoso.

Muchas gracias por compartirlo.

Abrazos.

Nanim dijo...

Gracias, me alegra que te haya gustado.