martes, 9 de agosto de 2011

Curiosidad divina - Nanim Rekacz


La máquina estaba ahí, con su redondo y brillante botón. El dedo de dios hizo lo que no debía hacer: lo oprimió.

2 comentarios:

Iván Silvero dijo...

Y sí, es casi como un pecado original divino. Una mezcla de vanidad y curiosidad.
Después de esto la caja de pandora sólo vino a guardar unos pocos restos.

Nanim dijo...

Interesante eso del "pecado original divino" y "vanidad y curiosidad". tendrías que escribir una microficción sobre eso.