jueves, 7 de julio de 2011

Continuidades inspiradas - Daniel Frini & Nanim Rekacz


El justo Señor - Daniel Frini

Una lágrima cae por la mejilla del emperador. Se acerca a la acusada y la acaricia con ternura paternal. Sabe que puede (debe) salvarla. Suspira y ordena:
—Quémenla.


La justa víctima - Nanim Rekacz -

La acusada observa alejarse al emperador. Las llamas se encienden. Si no la hubieran detenido, lo habría asesinado. Sin lágrimas, sin dudas. La violación del padre no se perdona.

2 comentarios:

José A. García dijo...

El perdón sólo con sangre se gana.

La venganza mueve toda historia.

Saludos

J.

Nanim dijo...

Hay gente capaz de perdonar, otra no, y depende qué y a quién.
No sé si la venganza mueve toda la historia, creo que también la ambición, el egotismo, y la desconsideración por el otro.