miércoles, 15 de junio de 2011

15 de junio de 2009: un día muy especial - Nanim Rekacz


¡Hola Abuela!
Habrá torta de manzanas, Elena la está preparando, repitiendo la receta que nos enseñaste. A ella le sale como a vos, tierna, sabrosa… Yo, ya sabés, la cocina no es lo mío.
Voy a llevar una vela. Me hubiera gustado conseguir una lila, tu color favorito. Tenías ropa, carteras, pañuelos… todo lila.
¿Y aroma de lavanda?
Tomaremos mates. Vos me enseñaste a tomar mate: los primeros fueron de leche, y dulces. Seguramente era pequeña, tal vez estábamos en tu departamento en Mar del Plata, o en la galería de la chacra, en Patagones.
¡La galería! Si habremos pasado tardes allí, vos tejiendo minúsculas prendas de abrigo para nuestras muñecas… y nosotras intentando enhebrar alguna aguja, enroscar en el crochet algún punto que se pudiera transformar en bufanda de pocos centímetros…
Iré con mis hijas. Sólo te conocen en fotos, y por mis relatos. Saben que fue quien me mandaba decenas de libros de cuentos, primero de esos con más ilustraciones que palabras. Luego vinieron las novelas clásicas, las enciclopedias… Siempre te preocupaste por nuestra formación, porque leyéramos, por permitirnos el acceso a la fantasía y al conocimiento.
Nosotros no éramos ricos. Cada encomienda tuya desde Mar del Plata era una fiesta: ropa, medias, bombachas, caramelos, libritos, ¡alfajores! Y tus cartas…
Los veranos, era clásico: a la casa de la abuela, a la playa… Santa Elena, Santa Diana (la inventaron ustedes para mí, para que no me ponga celosa). Recuerdo tu toallón de colores, unas ojotas con flores, el bronceador de envase dorado, los barquillos…
“Alguno de mis nietos va a ser famoso” solías decir. Y yo me preguntaba cuál, si me tocaría a mí, si lo decías porque sabías mucho y adivinabas el futuro, o simplemente sería una especie de desafío. Quizás aún estoy a tiempo... y mis palabras (esas que vos me sembraste) me hagan "famosa".
Abuela, siempre estás en mis sueños. Cuando tengo que resolver situaciones difíciles, venís a visitarme y sonreís para aprobar, o le negás el saludo a alguien en una escena, o mirás muy seriamente, desaprobando.
No todo fueron rosas, ni lavandas, ni lilas. Pero con el tiempo uno olvida los pesares y pone en primera fila los abrazos, el afecto, el reconocimiento, las caminatas de tu mano dando los primeros paseos por la vida, tu compañía, los caracoles pequeños que coleccionabas y me mostrabas como tus tesoros… Son infinitos retazos de mi infancia y adolescencia que me cobijan el alma.
Yo ya no estaba en Patagones cuando te fuiste por última vez. Te dormiste en el sillón, en la cocina, mientras mamá te daba de comer en la boca. Mimada y amada. El cáncer había hecho estragos, te había hecho sufrir mucho los últimos años. Fue un alivio que pudieras descansar.
Yo no te extraño. Para mí siempre has estado.
Hoy nos reuniremos en casa de mi hermana a celebrar tu cumpleaños. Comeremos tu torta favorita y soplaremos la vela por vos. Y te cantaremos. Nosotras, tu familia.
Abuela Haydeé, hoy cumplirías cien años.
Hoy cumplís cien años.


Hoy, 15 de junio de 2011, 102


En la foto, mi abuela Haydeé es la de anteojos, a la derecha, vestida con una blusa blanca. Yo soy la que cumple años. Atrás están mi papá Nicolás, mi mamá Oschi, mi tía Pinky, de pie, mi prima Laly, sentadas, de oscuro,mi abuela Barbara, mi prima Alejandra, yo y mi hermana Elena.

2 comentarios:

ludobit dijo...

muy bello y nostalgico. de inmediato me hizo recordar las navidades que de niño pasaba en la casa de mi abuela. practicamente toda la familia se reunia. lamentablemente con el paso de los años hemos ido perdiendo esa tradicion. felicidades por tu texto, me gusto mucho.
p.d: te invito a pasar por mi blog

Nanim dijo...

Es cierto, antes la familia se reunía alrededor de la mesa, luego empezó a reunirse alrededor del televisor... y el televisor es mejor verlo tranqui y solo en casa...