viernes, 18 de marzo de 2011

Felices los ciegos - Nanim Rekacz



–Cómo he cambiado… –se dijo Borges
sonriéndole al espejo esa mañana.
Desvanecido en el amarillo, fundido con el todo,
sus ojos agujero negro absorbían estrellas encendidas,
campos de girasoles, oleajes de oro,
palabras de ámbar.


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