sábado, 19 de febrero de 2011

Olvidos de una noche de verano – Nanim Rekacz

Estaba sentado en el porche, tomándome un gin-tonic bien helado. Era una calurosa madrugada de enero.
El OVNI se detuvo con lentitud en el jardín. No sentí angustia, ni sorpresa.
Ellos –tres- descendieron y se acercaron a la casa. Tomaron asiento en las reposeras, previo saludarme con una leve inclinación. Eran parecidos a los humanos, tal vez más menudos y grisáceos.
No dijeron nada, pero entendí que tenían sed y les serví sendos gin-tonic.
Elevamos las copas al cielo, y dije ¡salud!

No recuerdo más nada.
Al despertar, deseé fervientemente que hubiera sido un sueño. Estaba mareado, con resaca y dolor de cabeza. No sé si los cuatro vasos vacíos son la prueba de la visita de los extraterrestres o la causa de mi borrachera.

2 comentarios:

caly dijo...

Buena tu pregunta, pero que más da, tu estado era el mismo y los cuatro vasos estaban ahí.
Entretenido relato. Un gran abrazo!!

Nanim dijo...

Gracias, un abrazo.