domingo, 13 de febrero de 2011

Creer o no creer – Nanim Rekacz

Cuando el tren fantasma se despojó de su sábana aparecieron -impúdicas- sus aberturas.
El viento -espectral, salvaje, descontrolado- lo penetró por todas ellas, sacudiendo su estructura.
Los silbidos y gemidos se oyeron a kilómetros de distancia.

Los pobladores rezan. Ruegan porque los próximos candidatos cumplan sus promesas electorales y -de una vez por todas- vuelvan a circular los trenes.

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