jueves, 29 de abril de 2010

Inutilidad de las cerraduras - Nanim Rekacz


Érase un país sin muros ni fosos, con casas sin puertas y ventanas carentes de postigos. Las personas fluían sin serles requerida identificación, sin pedir permiso, sin golpear campanillas. Si alguien tenía hambre y olía un guiso, pasaba y se sentaba a una mesa y era bienvenido. Si se trataba de otro tipo de apetitos de la carne, se introducía en el lecho siempre amable de cualquier vecino o vecina. Quien precisara satisfacer orgánicas necesidades intestinales acudía presto a un baño de paso en su camino. Eso no avergonzaba a nadie…
Un día, de tránsito por ese territorio, arribó un vendedor de candados, picaportes y llaves.
Hicieron con esos elementos preciosos adornos, como aretes y portalámparas. Y hasta instrumentos musicales.
Si no los hubiese vendido, tampoco habría pasado hambre.


Traducido al italiano:

2 comentarios:

Ivan dijo...

Genial. Hasta me imagino a Yoko cebándole un matecito a John mientras él está aprendiendo a tocar el charango. (la única, sacale la fecha a la cámara! ja)

Nanim dijo...

Sí, recién la había comprado y la usaba con fecha, después me di cuenta que era muy molesto y afeaba la imagen. Ya no la uso con fechas.
Gracias por pasar y comentar.