martes, 16 de marzo de 2010

No tiene nombre - Nanim Rekacz

No es.
No es.
Estoy segura, señor Juez.
Esas mejillas moradas
no pueden ser de ella
ella es pálida
cual pétalo de rosa blanca.
No, no es.
Mire esas uñas
rotas y sucias.
No pueden ser de ella
que las cuidaba
cual tesoros
rojos.
No es, señor Juez.
Su cuerpo era perfecto,
de griega estatua.
Este cadáver está roto,
tiene cortes,
moretones.
Es imposible, señor juez.
La sangre de mi hija
circulaba
y esta, mire, mire...
es coágulo obscuro.
No puedo ser mi hija,
lo niego, rotundamente.
Ella reía
como un coro
y este cuerpo está mudo.
Ella me abrazaba
siempre
y estos brazos mustios
no.
¿Los párpados cerrados?
Imposible.
Ella latía,
ella vibraba,
ella era mi sol y mi sueño concebido.
No la reconozco,
señor Juez.
Y no me diga que sus huellas digitales
concuerdan,
que su ADN es el mismo.
No le creo, sabe,
usted disculpe.
Pero ese cuerpo en la morgue
no es mi hija.
Yo seguiré esperando
que regrese.
Continuaré aguardando
que me llame.
Tendré mates dulces
y pan negro,
su cama tendida
y sus peluches ordenados.
No es.
Le juro que no es.
Ella vendrá
un día de estos
y yo estaré aquí.
Este cadáver, señor Juez,
no es mi hija.
Gracias por todo.
Iré a mi casa
ahora,
tal vez ya regresó
y debo hacer la cena,
su plato favorito:
arroz con pollo
y mucho queso.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me acompañan ahora dos lagrimones y un corazón acelerado...
El dolor de perder un hijo debe ser horroroso...
una injusticia para la vida de una madre...
te dejo un beso Nanim

J.Pablo dijo...

La Realidad y la Irealidad.
El consuelo del sub conciente

Excelente Trabajo.
Gracias por esta Ventana.

Nanim dijo...

Gracias a ambos por pasar y comentar...
Y ojalá que las madres no tuvieran que sentir semejante dolor.