lunes, 5 de octubre de 2009

Recuerdos arrojadizos - Rafael Vázquez & Nanim Rekacz


—¡Quién pudiera abarcar la memoria de las rocas, testigos fieles de erupciones, de terremotos, protagonistas de rodamientos, decantaciones, construcciones y derrumbes, arrancarles sus secretos! —piensan algunos, mientras tratan de extraer del sílice y la grieta el perdido recuerdo del amonite, develar la imagen exacta del cuerpo que formaba la huella, comprender en qué momento de su existencia empezó a quebrarse el tiempo. Disuelven los fragmentos en variadas soluciones, los observan en vano a diferentes escalas bajo el microscopio, hasta los saborean… Pero todo es en balde, las piedras saben de la frágil e incierta intelectualidad de los hombres, del uso interesado y muchas veces perjudicial de la información pretérita… Por eso las rocas aprietan sus entrañas y apenas pueden, forzándolas, extraerles una muesca, una suposición.
Ellas preferirían cerrarse y convertirse, antes que en recuerdos arrojadizos, en inútiles e irrecuperables olvidos geológicos.

Foto: Meseta de Somuncurá, RN, 2007

2 comentarios:

Víctor dijo...

Felicidades por este relato. Bueno, muy bueno. Sabe más la piedra por vieja que el diablo por diablo. O algo así. Menudos ilusos somos los humanos.

Un saludo.

Nanim dijo...

Ilusos ¡y concientes de ello!
Gracias, Víctor.