lunes, 7 de septiembre de 2009

Su carne es de una consistencia extraña - Walter Hernán García & Nanim Rekacz

Ayer, hasta ayer nomás se amoldaba a mis deseos, asumiendo las exactas curvaturas; elevaba promontorios tentadores por los ascendía, trémulo y deseoso de alcanzar sus extremos y desde allí, triunfante, observar el mundo. O se hundía hacia el centro del planeta, y yo me aventuraba cavando, horadando pertinaz y desnudo, sin temor alguno.
Hoy, hastiada, ávida de artilugios que ignoro, busca otras manos y otros besos que le moldeen nuevas formas y le arranquen sensaciones sorprendentes.
Me abandona, quieto y mustio, incapaz de la caricia, huérfano de su epidermis.
Presiento que mañana su carne se me trastocará lágrimas y que algún día sólo su hueco me recordará que ha sido.

Ilustración: gentileza de Miguel Ruibal, con su autorización

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