domingo, 16 de agosto de 2009

La abducción eólica de las calesitas errantes - Fabián Casas & Nanim Rekacz


El chico encontró en el viento un boleto para una calesita. Buscó todo un día, tratando de guiarse por la música de Pipo Pescador, sin sospechar que el carrusel había cerrado hacía años, ignorando que su sonido iba y venía por la Patagonia, conforme las estaciones lo paseaban con su traje de polvo y distancias fugitivas.
Se dejó llevar por el tintineo de la sortija lejana y la brisa, llenando su camisa, lo elevó muy alto… lo arrastró dando volteretas, entrelazando sus cabellos con fragmentos de conversaciones perdidas, vestigios de aromas de pan casero y asados, suspiros y adioses a los trenes.
La calesita, efímero sueño de plazas infantiles, desvencijada y muda… giraba con el viento, soltando sus boletos mágicos, montados sus caballos de rasgada madera por fantasmas sonrientes.

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3 comentarios:

Orson Díaz dijo...

Mencantó.

Lucy in the Sky dijo...

Como querer volver al país de la niñez...

Hermoso relato.

silente dijo...

El sonido de las risas de los chicos no se olvida.