jueves, 16 de julio de 2009

Llenando vacíos - Nanim Rekacz


En el fondo de la copa buscaba las respuestas. Sin embargo, las había visto en su reflejo, cuando el vaso aún estaba pleno. No conforme con ellas, siguió bebiendo hasta que sólo quedó la borra. La sutil sensación de que las había percibido, de que se encontraban en el vino obscuro, lo urgía a indagarlas una y otra vez, sorbo tras sorbo, vaso tras vaso.
En un gesto salvaje, tomando la botella por el pico, la tragó hasta el final, olvidando de un saque interrogantes y respuestas.
Sobre la mesa, una gota tinta insistía con mostrarle su rostro turbio.
Cuando detuvo allí sus ojos, uniendo los múltiples enfoques y al borde de la revelación, fue cuando el mozo, solícito, recogió la botella vacía y limpió la mesa.
Le preguntó si le traía otra. Ya no cabían preguntas, sólo esa, y la respuesta fue que sí.

Nanim Rekacz
Foto: mesa de un bar, Buenos Aires, allá lejos y hace tiempo.

4 comentarios:

Rafa dijo...

Muy bonito, Nanim.
Me gusta porque expresa soledad, y una cierta locura asociada a esa soledad. El protagonista busca la verdad por un camino de autodestrucción y locura, y eso conlleva siempre un peligro: que no podemos saber si las respuestas y las preguntas las formula la razon o la sinrazon. Por todo ello realmente bonito, Nanim
Un abrazo,
Rafa.

Salemo dijo...

Me gusta como está escrito, refleja desesperanza sobre todo. Comprendo que haya personas que se sientan así y que quieran encontrar respuestas o sucedáneos en el aturdimiento, (solo eso puede dar),que da el alcohol.
Y como digo, aunque lo comprendo, no es un camino que transitaría.
Soy un optimista a ultranza.
Cuando tomo, solo por placer.

Beto dijo...

El camino más directo a la soledad y a la autocompasión es buscar respuestas en el alcohol. Nada más frustrante.

Buen relato.

Vir dijo...

me encantó tu manera de contarlo