martes, 21 de abril de 2009

Diez mil kilómetros y sigue creciendo



Los debates se prolongaron por jornadas, siendo imposible arribar a una respuesta convincente.
Unos sostenían que eran errores de cálculo, achacables a los sistemas de medición. Otros, escépticos a rajatabla, se negaban a aceptar las evidencias de los nuevos datos y achacaban los mismos al complejo del pescador. En respuesta a ellos, sustentaba un grupo la teoría de la elongación producto de la mentira, una mimesis del pinochismo de madera llevado a la piedra.
Muchos, sin embargo, afirmaban que el crecimiento se habría producido durante las noches de luna llena, que a lo largo de los años habrían ido sumando metro tras metro.
Lo que ellos ignoraban, es que un lento deslizamiento de la tierra permitía a la muralla emerger, kilómetro tras kilómetro, en una obra conjunta de la naturaleza y de los dioses, intentando emular el esfuerzo humano.

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