martes, 24 de febrero de 2009

El depredador



El cielo es una rosa cuyos pétalos caen, en arbitrarias volteretas, sobre la epidermis húmeda de rocíos. Sus senos, dos montañas erguidas y gemelas de las que se derraman cual ríos los brazos y piernas desplegadas; un clamor su vientre, una plegaria su pubis, bosque dorado. Esmeraldas fundidas sus ojos, tesoros ofrecidos.

La ha visto de lejos: desde la altura de los cúmulos el reflejo sutil del sol enardeciendo las gotas de sudor que resbalan la han revelado.
Se lanza.

Entre los muslos, la caverna oscura se abre.


Nanim Rekacz, enero 2009
Foto: Nanim Rekacz x Nanim Rekacz

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