viernes, 20 de julio de 2007

Negro

Hoy leí en un blog de un periodista que no comprendía por qué tantos bloggers se habían hecho eco del fallecimiento de Fontanarrosa y expresaban su pesar en ese medio. Manifestaba su sorpresa, y consideraba que los bloggers no debían hacerse eco de esas noticias que son tomadas por los medios masivos de comunicación.
Me permito disentir.
En primer lugar, lo fabuloso de este medio es la infinita posibilidad de expresarse sobre el tema que a uno se le ocurra, sin perjuicio de que personalmente valoro la originalidad, la honestidad y el buen uso de las posibilidades del lenguaje sin bastardearlo.
En segundo lugar, Fontanarrosa es un ícono de muchas generaciones, referente, ejemplo, una persona coherente y consistente y cuando digo eso me refiero a que entre su obra y su ser hay una unidad. Estamos habituados a esos ídolos que son excelentes en un aspecto y un horror en el resto de su existencia, o aquellos que entre su decir y su hacer hay un abismo. Ya sean políticos, futbolistas, cantantes o escritores.
Y en tercer lugar, ¿de dónde sacaron que Fontanarrosa ha muerto??? No sé ustedes, pero yo recién me puse a repasar a Inodoro Pereyra y me quedé mirando muy fijo a Mendieta y después estuve hojeando Sueño de barrio y me parece que el Negro... ¡se quedó en la tinta! Camuflado y de incógnito por muchas y muchas lecturas y generaciones y generaciones de lectores.
Hay personas que son inmortales. Mientras haya quienes lo sientan vivito y coleando. Qué lo parió...

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