domingo, 1 de julio de 2007

Generación ´60

No hubo marcha combativa en la que no te sumaran,

ni paredón que no sintiera tu brocha –harina y agua-

Tu pincel nos gritaba las consignas más duras

con sus trazos seguros, cada nueva campaña.

Yo te veo, gigante, sacudiendo montañas.

Y también pequeñito, cual conciencia y memoria,

debatiendo futuros, analizando historias.

Sacabas a flamear tu corazón por las calles,

todo vena abierta, todo empuje y sueño.

De lucha en lucha, huelga y bronca. Siempre el pecho.

(De vez en cuando vino y pan, colchón y un beso,

amor de compartires, asambleas y proyectos).

¿Te acordás?

Nos contaron la fuerza de los que resistieron

el golpe y la tortura, muertes de compañeros,

exilio y noche oscura. Y sin embargo, siguieron.

Y vos, después de todo, apenas grito y paro.

Algún descuento a veces. Un poco de cansancio.

Cayeron los jerarcas. Se fueron los burócratas.

Los honestos que vinieron... siguen. Y son gerentes.

Y tanto ciclo cíclico, tanto cántaro a la fuente.

Y el colador colando. Y siempre menos. Nada.

Hoy perseguís ofertas en cuotas accesibles.

Te asegurás el techo, un laburo, auto nuevo.

Planificás verano con chalet en la playa.

Y alguna cana al aire cuando ahoga el encierro.

La flaca rutina, pacífica, agradable,

acaricia tu lomo, te aguarda con pantuflas.

Los electrodomésticos ronronean y brillan.

Lucís perro con papeles, libreta de familia.

Compraste una pistola por si entran ladrones,

reja, seguro, alarma. Y un frasco de pastillas.

¡Cómo cambiaste, hermano! El rojo es el mismo.

La consigna, distinta. ¿Revolución? Ya no... ¡Remate!

Y yo, que estoy mirando, te acepto este buen vino.

Brindemos por ayeres que fueron y que fuimos.

Vistamos este ahora con disfraz de triunfo.

Total, estás de vuelta. Total, yo... ni me he ido...

Seamos un poco francos, hablemos y asumamos

que nada hay más difícil que luchar con molinos,

que puede más el lento desgaste cotidiano

que el muro, la piedra, la reja y el palo.

Y ya que estamos solos, abrazame... abrazame...

Que me sangran las manos, que me duele este frío.

Que este espejo confunde tu rostro y el mío...

NANIM REKACZ, 2º premio Concurso “David Aracena” Caleta Olivia, Santa Cruz, Argentina, 1994

http://www.agencianova.com/nota.asp?n=2007_10_22&id=44967&id_tiponota=27

4 comentarios:

Asiria dijo...

Hola! Disculparme el tiempo ausente, más perdí el rastro al cambiar a blogger y luego la inercia venció a intenciones y voluntades aunque no olvidé lugares que como hoy voy recordando. Lo has escrito tú ? En todo caso Felicidades por tal belleza y si no es tuyo felicitarte por mostrarlo. Poema universal, válido para cualquier lugar del mundo, homenaje a los que en los libros de historia.
A la bravura oculta pero no desapercibida
para quienes luchan porque el mundo siga viviendo.
Un abrazo!

Nanim Rekacz dijo...

Sí, el poema es mío y como figura al pié, fue premiado en un concurso.
Gracias por tu comentario. Seguimos en contacto, de visita en visita, de blog en blog...

Orson Díaz dijo...

La lágrima me mira desde la mejilla como diciéndome: "¿Qué, te reconociste?"; y yo, gallardo en mi mentira dije "No".

Gracias Nanim, estremece las culpas este poema. Y no tanto, porque aún estoy de pie.

Nanim dijo...

Seguimos de pie.