miércoles, 27 de junio de 2007

Y... Nada... (¿Toda nada es nada?)

¿En qué estoy pensando? En nada... Siempre que pienso en qué estoy pensando me olvido, me parece que recuerdo una hilachita de algo pero apenas intento atrapar una imagen, un rostro, se dispersa y se mezcla. Además ya te dije que no me gusta que me preguntés que estoy pensando, es como un intento de violación y además eso, me olvido por donde andaba mi pensamiento y me da bronca, o sea, es un asesinato. No sé si me podés entender. Ves, no sé para que te lo cuento, si siempre decís que exagero, pero si no te digo la verdad se me nota y después te quejás de que te oculto algo, seguro. Sí, obvio, nunca me violaron, pero es una manera de decir, de meterse en la intimidad del otro sin que medie voluntad. No, no, no es que no quiera, ni tampoco es que tenga secretos, y si los tuviera ¿qué? Y yo no dije que fueras un criminal, tampoco eso, sólo que como tenía una idea en la mente y desapareció, es como si se hubiera muerto, y como se murió porque me preguntaste qué estaba pensando, es como que tu pregunta la asesinó. No, no te dije que fueras asesino ni violador. Pucha, sos vos el que se toma todo a la tremenda, yo no te pregunto a vos lo que tenés en la cabeza, si estás en silencio estás en silencio y punto. Si tenés ganas de hablar, hablame, eso es lo que yo creo y lo que hago, ¿qué tiene de malo un poco de reciprocidad?. Ah, bueno, ahora vos me salís con que no tenés problema con que yo te pregunte qué estás pensando, al contrario, que eso es sinónimo de interés. Y que esa es la reciprocidad que esperás, que yo me interese así como vos te interesás en mí. ¿Qué vos no me importás? ¿Qué a mí no me importa si a vos te importo? Te fuiste de mambo... Mirá, es una tarde espectacular, estamos los dos tirados a la orilla de este lago fabuloso, bajo este cielo límpido y azul, con un sol que es una caricia, no hay nadie más en kilómetros a la redonda, no tenemos que ir a trabajar ni que ir a pagar nada a ningún lado, no trajimos ni teléfono, no tengo hambre, no tengo sed, no sé si hay tsunamis o guerras o re-reelecciones... ¿No podemos estar en paz y en silencio y disfrutar y agradecer a la vida por este instante? Ah... sí, ahora me acuerdo qué estaba pensando. Que nunca había sido tan feliz como en este momento acá con vos, eso...

Foto: extremo de la Península de Quetrihue, Neuquén, noviembre 2006, por Nanim Rekacz

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