viernes, 20 de abril de 2007

Mi madre, mi mujer y la lluvia que las parió





- Si llueve...


 - No empecés, Graciela, vos y tu mala onda... Ya sé que me vas a decir: “abrigate, ponete el piloto, llevá paraguas”. Siempre lo mismo vos, tenés el pronóstico del tiempo en banda negativa. Me hacés acordar a mi vieja, que siempre me hacía salir con el perchero puesto como si me fuera de viaje en vez de a la escuela. Si me acordaré de cuando en el invierno me hacía ir con botas de goma, unas horribles, amarillas, todos los chicos se morían de risa de mí. Y una bufanda tejidas a mano a rayas, azules y verdes, me parece estar viéndola. La odiaba. A la bufanda y a mi vieja. ¡Y gabán! Me había comprado uno enorme, el cuero hacia fuera el corderito hacia adentro, “dos talles más grande, para que te sirva a medida que crezcas”. ¿Podés creer? Yo parecía una pelota de cuero, y con esas botas amarillas y esa bufanda larguísima... Y ahora vos me salís con lo mismo... ¿Será como dicen los psiquiatras, que uno para casarse busca inconscientemente a una mina como la madre? Ya sé que cuando llueve uno se puede mojar el traje, arruinar los zapatos nuevos, resfriarse, engriparse, agarrarse una neumonía. Ya sé, ya sé, ya sé... Pero diez sobre nueve no llueve nada y uno anda todo el día disfrazado de bombero. ¿Cuántas veces perdí el paraguas porque no llovió nada, eh? Sos igual con los pibes, los tratás como si fueran de cristal, les das aspirina antes de que les duela la cabeza. Por si las moscas, los mosquitos y los moscardones, así vivís, Graciela. A vos no habría compañía de seguros que te alcance, porque pensás en la posibilidad de tornados, maremotos, bomba atómica, caída del cabello y de las lolas, secuestros, asaltos con rehenes, revolución productiva, pedrada y hasta peligro de que se te peguen los fideos en la olla. ¿No te das cuenta que eso no es vida, ni para vos ni para mí, ni para los chicos? Mi madre estaría orgullosa de vos, seguro. Con razón le gustaste cuando se conocieron, habrá pensado que eras la mina justa para protegerme del mal del mundo. Allá desde el cielo la muy guacha se pone de acuerdo con vos y me manda la lluvia, sólo para que puedas repetir su modelo y yo sienta que ella está presente. Dejá de ver fantasmas, a veces sale el sol, a veces hay estrellas, a veces hay que correr riesgos. Si llueve, llueve, ¿y qué?. Si me mojo y me enfermo y me muero, tendrías un problema menos. No se puede vivir en un salero ni pensar todo el tiempo en todo lo malo que nos podría suceder. ¿O estás tratando de convocar a los rayos y a los truenos? Porque viste que hay algunos estudiosos que dicen que cuando uno desea muy fuerte algo, pasa. No sé, Graciela, a mí me parece que a nosotros nos va mal porque vos siempre estás pensando que nos puede ir mal. Cero positiva sos. Tanta mala racha no puede venir de la nada. Yo sólo quiero salir a caminar un rato porque es domingo y se me da la gana, no voy a tardarme más de media hora, así que no empecés, Graciela. No va a llover, y si llueve...

 - Si llueve traé tortas fritas, eso quería decir, pero no me dejaste terminar... 


Foto: Por Nanim Rekacz, Río Limay después de las lluvias e inundaciones del invierno, agosto 2006

http://www.agencianova.com/nota.asp?n=2007_4_20&id=39350&id_tiponota=20
http://www.novacolombia.info/nota.asp?n=2007_10_15&id=40398&id_tiponota=10

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cada vez mejor Nanim ...no he dejado de leer lo que publiques....