viernes, 9 de marzo de 2007

¿Me la aguanto? - Nanim Rekacz
















Los cristales se enturbian y la lateralidad
es manifestación de atajos inevitables o no.

Mi yo feliz se espanta con la rana auténticamente horripilante
y se tapa los oídos con una caracola pirateada por internet.

Es todo tan soft-ligth-hiper. Neuronales redes
y este múltiple-choice sin opciones para mí.

Vendeme una caja de colores esta noche.
Viajemos epidermis subcutáneas.
Saturame de vías lácteas hasta que estalle
y no haya terapia que me salve.

Control mental omomom me voy me voy...
Tapper sin tapas, saleros con orificios para asomarme.

Estoy de vuelta pero nunca me he ido,
estoy saliendo pero no sé partir.
Estas rejas crecen ecológicamente solas y ese foso repsoliano
Me convoca seductoramente.

Estoy perdida, hermano.
Soy un deneí un legajo un cuilcuit.
Mastercard, American Express, BostonBank,
plastiquitos o vidrios de biyú para los indiecitos.
Ciudadana del mundo ajeno inalcanzable,
apenas he salido a la vereda y sólo he jugado (perdido) de local.

Geografía mortuoria de mapas a escala
(a escala de mi impotencia asalariada)
Libre tránsito, libre mercado, libre consumo.
Tantos se la creen y lo glorifican.
En la tevé todo está a tu alcance: “¡Llame ya!”

El nuestro es el tiempo más espiritualvirtual.
Lo material convoca... y no se toca.
El hombre acepta lo que ve aunque sea retrucho.
Dale, votá. Esa imagen es lo más.
Votá y después callate hasta la próxima urna. Lo importante es participar.

De qué me sirve saberlo.
La conciecia es dedeté, orgasmo inacabado, desangrado rehén.
Y bué, me la aguanto. Con ginseng o vaselina o drogoevasión.
¿A quién le importa?

Foto: por Nanim Rekacz, un edificio de Buenos Aires, 2004?

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