lunes, 23 de octubre de 2006

El carnaval de los que se están separando

El Humor de Agencia NOVA
El carnaval de los que se estan separando
Columna de humor escrita por Nanim Rekacz, especial para Agencia NOVA.

En una nota anterior hablaba acerca de que los peores “candidatos” para el noviazgo son los “recién divorciados”.

Un par de amigas me hicieron recordar que no, que los verdaderamente siniestros son “los que se están separando".

Son esos hombres que nos plantean que tienen problemas de pareja, que no se sienten comprendidos o apoyados, que están entrampados y quieren salir, que se ha perdido el diálogo con su esposa, o el sexo.

Algunas veces nos dicen que vienen prolongando definir esa situación porque no había aparecido nadie que los conmoviera lo suficiente como para decidirse a dejarla (alguien como una, obvio). O que la separación es de hecho existente en habitaciones y que pronto uno de ellos se irá (cuando se pongan de acuerdo en quién).

En algunos casos, hasta nos dan una fecha de vencimiento del tipo “después de Navidad”, “cuando la nena termine quinto” o “termino de pagar la hipoteca y me voy” (porque son tan buenos padres... conmovedor).

Empezamos haciéndonos amigos y, confidencia va, confianza viene, tanto abrazo consolador y maternal propio de las féminas, nos enamoramos. Y apostamos a la paciencia, nos conformamos con los ratitos que podemos compartir (siempre él decide dónde y cuándo, claro), lo perdonamos si preparamos una cena y no aparece y ni avisa (no puede, pobrecito). Por supuesto, tampoco podemos llamarlo. Una telenovela zeta.

Las amantes, a pesar de lo cuestionadas que puedan ser socialmente, tienen un rol más sólido y cierto respeto y consideración.

Los hombres que tienen amante la cuidan, la miman, la obsequian, la llevan de viaje. Recibe regalos, atenciones, pasión. Y ambas partes saben que eso es lo que hay: es este hoy y tal vez algunos mañanas.

Pero cuando una tiene una relación con un “estoy separándome” hay un precario presente en vistas a un porvenir en común.

Está siempre la expectativa de mañanas en libertad, la promesa de viajes, la ilusión de regalos, la promesa de cenas en restaurantes públicos... y de sexo sin culpas ni horario. Y ahora, este soportar sacrificado y confuso.

Pero…. ¿Hasta cuándo? ¿Semanas? ¿Meses? ¿Años? ¿Hasta qué Navidad? ¿Y si la nena repite quinto? ¿Y si refinancian el préstamo hipotecario a diez años? ¿Y si a ella le da por renunciar al trabajo y entonces él tiene que mantener todos los gastos?

Muchas, pero muchas veces, eso de “estoy separándome” sólo está en la cabeza del hombre, porque lo que es su esposa, ¡ni enterada!. Pero no hago defensa irracional de las conductas de las mujeres involucradas: la esposa engañada y la pseudoamantecuasinovia.

De hecho, esos roles existen porque hay una mujer que lo permite y otra que lo conciente. Y ellos, aprovechan...

Cuando un hombre llega a cierta edad o cierto tiempo de matrimonio, empieza a preguntarse qué se está perdiendo fuera de casa, y si aún resulta atractivo para las mujeres.

Un amigo me ha dicho que en el 90% de los casos es mentira que tienen problemas de pareja, y que es simple reafirmación de virilidad, por no decir de machismo. Y que ellos saben que el 90% de las mujeres necesita (culturalmente) estar “enamorada” para tener sexo o justificar su conciencia para tenerlo aún estando él casado.

Por eso hablan de amor y hacen promesitas. ¿Lo quieren más claro? Es todo un fraude implícito...

A la larga… el que se estaba teóricamente separando no se separa nada. Sabe que su esposa conoce sus mañas, tiene claro como le gusta el bife y no precisa explicarle que el domingo “tiene” que ver el fútbol.

Pone eso en la balanza junto con hijos = cuota alimentaria, casa y auto = división de bienes, exesposa = nuevo marido de ella y padrastro.

Y si se divorcia, empezar con otra mujer y seguir sosteniendo aquel hogar que construyó puede ser una inversión de alto riesgo.

La mujer que tanto aguantó y lo esperó para tenerlo, después tampoco lo tiene porque los fines de semana están los chicos de visita, en las vacaciones también y primero están los gastos de los nenes y después las necesidades de ella...

Nada de viajes, regalos, sexo... Sumémosle a eso la sospecha de que así como mintió a la esposa... la historia puede repetirse. ¡Y existe la terrible posibilidad de que no se case con ella y sí con otra nueva que aparece! Porque, ¿cómo puede él explicarle a los hijos cuándo y cómo la conoció? Es un trozo de pasado que necesita eliminar.

En resumen, las mujeres que tienen marido, si quieren conservarlo sin compartirlo, tienen que estar bien atentas y no preparar el caldo de cultivo para estos seres tan peligrosos. Y aún más atentas deben estar aquellas a las que se les cruza alguno casado con el versito de “me estoy separando”, “tengo problemas en casa”, “algo me falta con mi mujer, no soy feliz así, con vos sí”, “sos la mujer que quisiera tener a mi lado”, “ojalá mi mujer fuera como vos”, “ya no compartimos nada, ni sexo tenemos” o similares… ¡No les crean! Las posibles respuestas sugeridas a propuestas de relación amorosa extramatrimonial son:

1. Resolvé tus conflictos de pareja con terapia de pareja, y tus dilemas de autoestima… no sé. ¿Probaste comiendo chocolate?
2. Cuando te divorciés legalmente, si aún estás enamorado de mí, llamame. Eso sí, no te prometo esperarte.
3. Si querés que sea tu amiga, hacé de cuenta que tengo cinturón de castidad.
4. Si querés sexo conmigo, decilo sin flores ni bombones y sin promesas para cuando te separes. Y yo decidiré si quiero o no quiero.
5. Conversalo con tu esposa que seguro estará encantada.
6. ¿Querés que la llame por teléfono ella y le cuente lo que te pasa conmigo?

Estoy convencida de que esta última opción, en caso de generalizarse como regla para estos casos, haría colapsar la red de telefonía.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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