¿Un día de éstos inventarán un bono que sustituya besos,
canjeable a futuro con una tasa de interés? ¿Entregaría yo mil besos contantes
y sonantes para que los reserven o se los den a otros que los necesiten, quizás
para pagar viejas deudas de besos? ¿Podré entregarle a alguien un bono que diga
son tantos besos y esa persona los aceptará gustosa para dárselos a otro? ¿Se
desgastarán los besos en el tránsito de mano a mano de boca a boca? ¿En unos
años me devolverán la misma cantidad de besos que deposité, frescos y sabrosos
o desteñidos y desabridos? ¿Me servirán esos besos para besarte con la misma
ternura y amor que tengo ahora? ¿Serán mis besos de hoy (transformados en bonos)
tan conmovedores en tres años cuando los quiera volver a canjear por besos, o
apenas servirán para rozar una mejilla, soltarlos en el aire, sin que se nos
fundan los labios en los labios? ¿Se harán ladrillo, muro, corralito, nube de
humo, chiste bobo? De todos modos, aunque tengo unos cuántos miles o millones
de besos para darte, prefiero dártelos así, carnosos, en cada encuentro que nos
una, o enviártelos por skype o sms o gtalk, que canjearlos por una promesa
futurista de besos conservados incólumes y prístinos al 4%.
Mujer de cuarenta y tantos (¿qué?)
Interpretación libre de sucesos cotidianos y trascendentes. Humor, reflexión, crítica, divagues, poemas, cuentos, microficciones, fotos y cuadros...
jueves, 9 de mayo de 2013
Besos verdes - Nanim Rekacz
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Pensamientos
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domingo, 7 de abril de 2013
¿Quién leerá estos libros cuando me vaya? - Nanim Rekacz
Mi biblioteca no es 2.0 y saco los libros de ella, les quito el polvo, recuerdo sus lecturas. Libros de historia, de filosofía, de autoayuda. Libros de viajes, de poesía, novelas y cuentos. Libros de fotografía, de jardinería, de carpintería. Libros de política y de derecho. Agendas y cuadernos. Los acomodo en pilas. Papel, papel, papel. ¿Qué haré con todos mis libros cuando parta en vuelo hacia tu isla? ¿Quedarán durmiendo con la esperanza de ser abiertos por nuevas manos curiosas? ¿Me llevaré alguno? ¿Cuál?
He desarrollado cierta relación íntima con mis libros. Pertenencia, posesión, la seguridad de que están ahí si los necesito para una referencia, mostrárselo a alguien, releerlos. Incluso, prestarlos (aunque ya se que raramente regresan). Y cuesta imaginar que al irse uno debe dejarlos atrás, porque ocupan espacio, pesan, y en un par de valijas de 23 kilos no caben demasiadas cosas.
Ahora vuelvo a acomodarlos, ya he registrado en mi mente títulos, autores, el lugar preciso en el estante temático adecuado. Cuando tenga que decidir si llevo uno, cinco, diez... podré repasar suavemente, como acariciándolos, sus lomos, y decidir quien me acompañará en el viaje de ida. Y elegir, seguramente, quienes heredarán éste, o aquel, y cuáles se irán de mis manos, de mi historia, de mi biblioteca, hacia otras manos anónimas para alimentar a ignotos otros.
Pero el grueso de mi biblioteca quedará en esta casa, cobijando historias que nutrieron mi ser y me construyeron. Ojalá fueran ciertas manos, ciertas cuatro femeninas manos cuyos pequeños dedos conté cuando emergieron de mi vientre, las que hurgaran en ellos y así descubrieran el mundo atrapado en sus páginas. Ojalá que en mi ausencia me busquen dentro de las cubiertas, sabiendo que los leí alguna vez. Ojalá me encuentren en una frase, un concepto, un verso. Y sientan que en esa imaginería mágica estamos unidas, madre e hijas, en un puente de palabras.
He desarrollado cierta relación íntima con mis libros. Pertenencia, posesión, la seguridad de que están ahí si los necesito para una referencia, mostrárselo a alguien, releerlos. Incluso, prestarlos (aunque ya se que raramente regresan). Y cuesta imaginar que al irse uno debe dejarlos atrás, porque ocupan espacio, pesan, y en un par de valijas de 23 kilos no caben demasiadas cosas.
Ahora vuelvo a acomodarlos, ya he registrado en mi mente títulos, autores, el lugar preciso en el estante temático adecuado. Cuando tenga que decidir si llevo uno, cinco, diez... podré repasar suavemente, como acariciándolos, sus lomos, y decidir quien me acompañará en el viaje de ida. Y elegir, seguramente, quienes heredarán éste, o aquel, y cuáles se irán de mis manos, de mi historia, de mi biblioteca, hacia otras manos anónimas para alimentar a ignotos otros.
Pero el grueso de mi biblioteca quedará en esta casa, cobijando historias que nutrieron mi ser y me construyeron. Ojalá fueran ciertas manos, ciertas cuatro femeninas manos cuyos pequeños dedos conté cuando emergieron de mi vientre, las que hurgaran en ellos y así descubrieran el mundo atrapado en sus páginas. Ojalá que en mi ausencia me busquen dentro de las cubiertas, sabiendo que los leí alguna vez. Ojalá me encuentren en una frase, un concepto, un verso. Y sientan que en esa imaginería mágica estamos unidas, madre e hijas, en un puente de palabras.
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Reflexiones
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domingo, 10 de marzo de 2013
Anticonsumismo – Nanim Rekacz
Voy a lamer el plato hasta que brille, recogeré las migas
y pasaré el dedo por el fondo de tazas y de vasos.
Haré guisos con las sobras de comida.
Voy a zurcir las medias, remendar las blusas, destejer
y volver a tejer las bufandas y los sacos.
Lustraré a nuevo los zapatos.
Sembraré zanahorias y haré dulce de zapallos
y me untaré la piel de aloe vera.
Sacaré vino de las uvas de mi patio.
Apagaré el televisor y miraré tan sólo estrellas.
Pero hay algo que no voy a mezquinar ni ahorrar: amor.
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Poemario
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sábado, 9 de marzo de 2013
NORTENSUR - Nanim Rekacz
En Facebook: NortenSur
Gracias a Emiliano Gatti, de Juntos Para Sumar, por la entrevista y la difusión.
Estamos presentando el N° 9 y ya estamos preparando el N° 10
Gracias a Emiliano Gatti, de Juntos Para Sumar, por la entrevista y la difusión.
Estamos presentando el N° 9 y ya estamos preparando el N° 10
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Información,
NortenSur
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miércoles, 27 de febrero de 2013
Para alegría de los numismáticos - Nanim Rekacz
He guardado monedas desde niña. Supe tener alcancías de chanchito. La adolescente que he sido, las guardó en cajitas, monederos y latitas. Esta adulta las está guardando (no les diré en dónde). ¿Para qué? Monedas que ni valen su peso, desvalorizadas moneditas de degradados metales, centavos y pesos cotizados a milésimos, el cero corriéndose hacia la nada.
Ese hombre del siglo XVI guardó ¡cuatrocientas monedas de plata en un zapato! Valían entonces pero no las vivió, no satisfizo necesidades, no las distribuyó ni las dejó en herencia. ¿Las escondió y murió? ¿Tal vez lo mataron?¿O habrán sido monedas de impuestos escondidas por un recaudador? ¿Y si quien las ocultó perdió la memoria?
Ya no tiene sentido ahorrar monedas. Las alcancías, vacías, se extinguirán muy pronto.
http://www.rionegro.com.ar/diario/monedas-1079383-9524-nota.aspx
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domingo, 24 de febrero de 2013
Trashumancia – Nanim Rekacz
Uno siente que transita aunque permanezca viviendo en el
mismo sitio.
El transcurso del tiempo erosiona la epidermis, desgasta los
órganos, hace caer los cabellos, ablanda la carne. Al aparente paso, se nos van
quedando enredados proyectos desahuciados, dejamos caer miguitas de sueños con
ansias de persistencia creyendo que podremos regresar a recogerlas.
Tal vez caminamos sobre una superficie que gira en sentido
contrario.
¿Qué recorrido me ha llevado a perpetuarme aquí?
De pie en mi patio veo las nubes inquietas, las hojas que se
desprenden de sus ramas. El pensamiento
te trae aquí, instala la presencia de tu ser dentro de mi ser, son tus manos
las que me tocan y no mis propias manos, me abrazás vos hecho brisa tibia.
¿Qué inefable éxodo me ha depositado en este rectángulo de
tierra, al borde de la barda avasallada de casitas, me ha hecho crecer
raíces y tronchado las alas?
Pero aún el árbol con raíces más profundas puede ser
desprendido con delicadeza de la entraña pétrea y trasplantado. Es posible que
se regeneren los muñones y aparezcan con obstinada convicción de vuelo, nuevas plumas.
Y lo inconcebible puede gestarse.
El desarraigo no es fatalmente un exilio. Nos han forzado a
tener patria, bandera, nacionalidad, frontera. Son otros que nos precedieron
los que establecieron reglas de tránsito y de pertenencia y pusieron límites a
la naturaleza migrante de la humanidad.
Nacemos determinados, crecemos condicionados.
Pero el amor es libre. El amor es pasaporte en blanco con
infinitas páginas.
Nadie puede discutirme esta realidad categórica: vos y yo
confluimos en el tiempo y se disuelve el espacio en esa fórmula.
Pondremos un pie y luego otro delante, agitaremos las alas
probando la fuerza, y atravesaremos la lógica en un beso tangible.
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viernes, 25 de enero de 2013
Cuerposcuerdas - Nanim Rekacz
Se atan y desatan nudo desnudo nodo trenza hebra sobre hebra hembra sobre hombre abre cierra hombre sobre hembra obra abraza crea sombra asombra danzan dan dan dan
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jueves, 24 de enero de 2013
Me refregan los refranes - Nanim Rekacz
¿Alguien vio la punta del ovillo?
¿Cuál es la verdad de la milanesa?
¿Cuánto más vale el pájaro en la mano que volando?
¿Siempre viene el mal por bien?
¿Probaste alguna vez con el bueno por conocer?
¿Vuelve el cántaro de la fuente?
¿Qué proveerá Dios?
¿Supiste de algún niño que naciera con un pan bajo el brazo?
¿Te dijeron quién eres por andar con alguien?
¿Encontraste el mundo en un pañuelo?
¿Viste las cortas patas de la mentira?
¿Si no hay dos sin tres, no hay tres sin cuatro o nueve sin diez?
¿Sobre seco no llueve?
¿Los corazones de los ciegos no sienten?
El sentido común apesta.
¿Cuál es la verdad de la milanesa?
¿Cuánto más vale el pájaro en la mano que volando?
¿Siempre viene el mal por bien?
¿Probaste alguna vez con el bueno por conocer?
¿Vuelve el cántaro de la fuente?
¿Qué proveerá Dios?
¿Supiste de algún niño que naciera con un pan bajo el brazo?
¿Te dijeron quién eres por andar con alguien?
¿Encontraste el mundo en un pañuelo?
¿Viste las cortas patas de la mentira?
¿Si no hay dos sin tres, no hay tres sin cuatro o nueve sin diez?
¿Sobre seco no llueve?
¿Los corazones de los ciegos no sienten?
El sentido común apesta.
Dibujo de Leslie Rosales Rekacz
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Leslie Rosales Rekacz,
Poemario
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lunes, 21 de enero de 2013
Piedra ámbar perla- Nanim Rekacz
Metamorfosis de mariposa a larva de larva a mariposa de mamífero a reptil de bacteria a dinosaurio de niña a mujer a madre a mujer a tu mujer Metamorfosis de lágrima a risa de silencio a palabra de muñón a caricia de ayer a presente a mañana afuturado Y los años siglos segundos fundidos adentro de la piedra adentro de la perla crecida del dolor Somos vientre latido aleteo de insecto sacudiendo montañas atravesando continentes Nada digo nada repito ni nadie podrán impedir esta vez el abrazo metamorfosis de dosenuno
Dibujo de Leslie Rosales Rekacz
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Leslie Rosales Rekacz,
Poemario
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sábado, 19 de enero de 2013
arenasolyamor - Nanim Rekacz
Debajo de mis senos, arena blanca.
Blanca arena bajo mi vientre.
También hundidas en la blancura
las palmas de las manos.
La mejilla izquierda en la arena blanca.
A un lado, el océano.
Al otro, las palmeras.
Y sobre la arena sobre el océano sobre las palmas
el sol.
Entre el sol y mi espalda
las caricias del hombre que me ama.
¿Se puede desear algo más?
Sí.
Blanca arena bajo mi vientre.
También hundidas en la blancura
las palmas de las manos.
La mejilla izquierda en la arena blanca.
A un lado, el océano.
Al otro, las palmeras.
Y sobre la arena sobre el océano sobre las palmas
el sol.
Entre el sol y mi espalda
las caricias del hombre que me ama.
¿Se puede desear algo más?
Sí.
Que sea para siempre...
Cuadro de Nanim Rekacz
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Poemario
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jueves, 17 de enero de 2013
La flama - Nanim Rekacz
No hay destino, se dijo. Hablarse a sí mismo suele ser una costumbre masturbatoria. Acariciarse las neuronas, acomodar en casilleros previamente etiquetados desde la infancia cada concepto y opción. Un mecanismo de auto-satisfacción. Que todo encaje, que se pueda planificar cada detalle y cumplir los objetivos. Pero no hay destino, volvió a repetirse. Por más que se esfuerce en hallar el vínculo lógico automático entre a y z, entre 5 y 10, no lo logra. Entonces sucede la lluvia no pronosticada, se estrella un avión sobre una casa, muere la última tortuga gigante en las Galápagos. Y uno se enamora.
Enamorarse no consta en el índice, se dice. Ella no estaba pre-configurada en el cosmos, no había sido anunciada por el horóscopo. Nadie le había advertido sobre la posibilidad de hallarla así, cruzando las miradas en un bar de San Telmo, donde se detuvo a calmar la sed al regresar de un encuentro con un socio extranjero que está de tránsito por la ciudad.
Continúa interrogándose, mientras bebe la cerveza helada. ¿Cómo llegué a ese lugar? ¿Cuáles fueron los precisos pasos, los segundos que moldearon el tránsito, la decisión supuestamente aleatoria de abrir la puerta de este bar y sentarme en esta mesa al rayito del sol?
No, uno busca y encuentra, se repite, si uno no busca no debe aparecer. Uno se propone salir y volver, llegar y partir, hay pautas, hay metas, hay límites. Ella es un retorcijón del alma.
No hay destino, repite. Llegué aquí por azar y el azar forma parte intrínseca de la estadística. Hay un cálculo de probabilidades pero mis perspectivas no incluían enamorarme. No aquí. No ahora. Y no de ella.
Esa mujer es mi opuesto, se dice. Ella es inconveniente. Impresentable. Cabellera enrulada, roja, ojos enormes y azules, el escote tirante mostrando la curva de sus senos, y esas piernas desnudas largas, largas, largas, asomando debajo de la mesa. El tatuaje de un dragón trepa por su brazo izquierdo y un piercing le atraviesa la nariz. Ella es demasiado joven, demasiado hippie, demasiado hermosa, demasiado ¿fosforescente? ¿inquietante? ¿desestructurada? No es aceptable pensar en alguien así como compañera de vida y sin embargo la imagina.
Se mira los puños blancos asomando de las mangas del traje, se toca la corbata de seda, se huele el perfume de hombre ejecutivo financiero poderoso, siente la presión en el pecho de la billetera. La entrepierna es un dolor caliente.
Debo volver a la oficina, se dice. Debo regresar a firmar los documentos, se insiste. Tengo que tomar decisiones importantes, se repite. Se ordena a sí mismo proseguir los hábitos, ejercer el orden, cumplir los planes. Los planes que no incluyen pelirrojas de faldas cortas y mirada soñadora. Esas mujeres son para enamorarse y dejar todo, yo no puedo dejar todo. Yo no puedo, no debo, no quiero… si, quiero; no debo, no puedo… sí, puedo. No debo, no debo, no debo…
El destino no existe.
Llama al mozo y pide la cuenta. La cabellera encendida quema, los ojos azules sostienen su mirada. Paga y deja propina. Se pone de pie y las piernas le tiemblan y sabe que tendrá que pasar al lado de la mujer para salir por la puerta y el corazón es un escándalo y la calle es la liberación, el no destino, la decisión correcta.
Presiente los ojos en la nuca.
Rápido, con la respiración agitada, logra escapar, consigue pisar la vereda. Necesita hacer mucha fuerza para alejarse del bar, sudado, llega a la esquina, el semáforo rojo, la cabellera roja, la frenada, la oscuridad, el dolor, la sangre.
El destino no existe, piensa, y después ya no piensa más.
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miércoles, 16 de enero de 2013
Otra niña vendedora de cerillas - Nanim Rekacz
Un día de éstos abriré la puerta y la dejaré así, nada que esconder ni conservar detrás de mí. Saldré a la calle, sin importarme las baldosas flojas ni los desniveles. Y cruzaré en todas esquinas sin mirar los colores del semáforo.
Un día de éstos renunciaré a los mitos, no esperaré llamados telefónicos ni acudiré a los turnos con los médicos. Ignoraré almanaques, olvidaré cumpleaños y sacaré un pasaje de ida a cualquier lado. Sé que vendrán conmigo los fantasmas, esos que habitaron debajo de mis sábanas y se desvanecieron en mañanas no llegados. Pero me amigaré con ellos.
Un día de éstos… Eso me digo cada mañana cuando el despertador me arranca de los sueños, cuando tomo a prisa unos mates y dejo el agua de la ducha lavarme la modorra y luego me introduzco en el uniforme cotidiano. Eso me digo al maquillarme las ojeras, calzarme las sandalias, perfumarme, y lo vuelvo a decir mientras controlo que esté cerrada la llave del gas, la puerta que da al patio con cerrojo, tecleo el código de la alarma y me asomo a la vereda.
Y ahí ya no vuelvo a decirme “un día de éstos”, abandono y olvido detrás de mí a mí misma y es mi yo mecánico autómata el que se suma a los cientos de miles que caminan las calles, ascienden y descienden de los trenes y los subtes y se acomodan en horarios arbitrarios al sistema de oficinas y fábricas y mostradores y vidrieras y dineros. Soy un engranaje más, tan poca cosa, tan invisible y sustituible como un broche, una birome, una hoja de papel A4.
Al finalizar cada jornada regreso a mi departamento y me encuentro: allí estoy donde me dejé, ovillada en un rincón, mustia y llena de reproches y de culpas. Y me lloro la bronca y la impotencia, la flaca voluntad de desprenderme del mundo concebido, maquinaria voraz que se alimenta de nosotros.
Un día de éstos, un día de éstos abriré la puerta y no la cerraré a mis espaldas...
Relato inspirado en un texto de Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés
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Cuentos
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Renuncio - Nanim Rekacz
A entender el silencio a comprender la ausencia Renuncio a interpretar tendenciosamente alineaciones de los astros A pretender hallar un sentido humano en la forma de las nubes Renuncio también aquí y ahora a encontrar respuesta a las preguntas en la borra del café o en el canto de los pájaros Renuncio definitiva y totalmente a creer que alguien si se aleja es por mi culpa o que lo que dije o hice es causa determinante de la indiferencia o la toma de distancia Renuncio y que quede a todos claro a aceptar con sumisión ser ignorada si me duele A perdonar el injustificado olvido A aguardar con paciencia que me digan que me quieren Renuncio a esperar sin esperanza A adecuarme a los tiempos del destiempo A los presuntos conflictos que requieren que me quede sentada en el cordón de la vereda Renuncio a que me traten con maltrato A comprender que no se cumplan las promesas por presuntas complicaciones o cuelgues Renuncio para siempre a ser usada y descartada y reciclada Renuncio porque soy tesoro primer premio y me merezco corona trono anillo alfombra roja lecho de pétalos de rosa altar Y por supuesto, amor
Dibujo de Leslie Rosales Rekacz
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NORTENSUR N° 9 SALE A LA CALLE EL SABADO 19 DE ENERO
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domingo, 13 de enero de 2013
Confesión de parte - Nanim Rekacz
Se desliza... con cierta pesadez sobre mi piel, se me cuela por los poros y me araña las tripas... el tiempo sabe a humedad en el humus, a tostadas con manteca, a sudor y flujo y semen... el tiempo tiene el nombre del hombre que espero y me espera desde hace diez años en una isla a nosecuantos miles de kilómetros a nosecuántas desazones, el tiempo, escurridiza culebra que me estruja me deja respirar un instante y luego me asfixia... tiempo, tiempo... contador de meses y de días y de horas tic tac tic tac acerca aleja acerca aleja acerca aleja y tiengo miedo, en el fondo tengo miedo
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sábado, 12 de enero de 2013
El viaje - Nanim Rekacz
El viaje es de adentro, es el recorrido por los senderos del alma, de la memoria, de los sueños. El viaje es autoconocimiento, reflexión y desafío. El viaje es animarse a transitar espacios en el transcurrir del tiempo, soltar la amarra de la seguridad cotidiana y la rutina, por la aventura y la adrenalina de lo imprevisible. Viajar es locura cuando la cordura es el raciocinio mecánico del consumismo y las imposiciones del sistema. Viajar es salirse del esquema, bajarse del retrato, sacar pasaje de ida y saber que el de vuelta nunca es de regreso porque sólo existen las idas. Viajar es escribir en la arena, nombrar en el viento, besar en la espuma y deshacerse. Viajar es darse al mundo y a uno mismo la oportunidad de ser, de encontrar y de ser encontrado por el otro en el otro y al otro en uno.
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martes, 18 de diciembre de 2012
conclusión - Nanim Rekacz
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Reflexiones
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viernes, 14 de diciembre de 2012
Jacintha Saldanha - Nanim Rekacz
Tenía la mujer cuarenta y seis años,
marido, dos hijos.
De origen indio, vivía en Gran Bretaña.
Era enfermera del Hospital King Edward VII.
Le hicieron una broma
unos periodistas
haciéndose pasar por familiares de la reina.
Una broma demasiado pesada
para una mujer de cuarenta y seis años
de origen indio, en Gran Bretaña,
casada, madre de dos hijos,
enfermera de la esposa del príncipe Guillermo.
Todo el mundo lo supo.
Dejó tres cartas.
Se ahorcó con un pañuelo.
Los dos locutores de la radio australiana 2Day
ya no se ríen de la broma.
Kate guarda real e indiferente silencio y en el hospital
aseguran que no habían tomado represalias.
La familia la extraña, se hace preguntas
que difícilmente tengan respuesta.
No olvidemos esa mirada.

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jueves, 29 de noviembre de 2012
Sentidos sin sentido - Nanim Rekacz
El ojo que mira la boca que habla la oreja siempre abierta la mano tendida respirar aspirar expirar el ojo transparente la boca besada la oreja que escucha la mano herramienta oler saborear tocar beber alimentar la mente el cuerpo la lengua que se enreda con la otra lengua la mano que se entremezcla con la otra mano los alientos fundidos la mirada en la mirada la palabra dichaoida puente y yo en un extremo y vos en el otro ahora y tu mano en el bolsillo tu boca cerrada tus ojos bajo los párpados silencio no escuchás no hablás no me olés no me tocás no me ves no me ves no me ves
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viernes, 23 de noviembre de 2012
Ausencia presente - Nanim Rekacz
Puse un sillón frente al mío. Serví dos copias de vino.
Afuera el atardecer sobre el lago es una maravilla. Lo veo desde los ventanales abiertos.
No estás aquí. Pero brindo a tu salud.
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