domingo, 4 de diciembre de 2016

CON ALFONSO PEDRAZA EN "GENTE DE POCAS PALABRAS"

Alfonso Pedraza me invitó a participar de Gente de pocas palabras, programa radial dedicado a la difusión la minificción universal que se transmite desde México. 
Le envié, pues, algunas grabaciones de mis textos y datos de mis publicaciones. 
Este es el link de la radio: Xecarh y la publicidad del programa:


Muy agradecida desde ya por la invitación y un honor haber compartido el espacio con los textos de Caza de conejos, del escritor uruguayo Mario Levrero.




DISCULPAS POR EL SONIDO DE MIS GRABACIONES, ESA TARDE LOS VECINOS HABÍAN PUESTO MÚSICA Y ESTABAN TRABAJANDO CON UN TALADRO EL EL PISO DEL DEPARTAMENTO SUPERIOR.




domingo, 23 de octubre de 2016

UMAMIS


Arándano, grosella, frutilla, frambuesa, mora, boysenberry. 
Palabras que hacen crhhhs al pronunciarlas,  se deshacen en la boca con dulzor y acidez, nos llenan de jugo la lengua... 
Palabras rojas, moradas, carmesí, violetas, azules. Palabras fruta.


miércoles, 19 de octubre de 2016

DES-HACERSE


Al amanecer se levantó, como siempre, en el silencio amplio de su casa vacía. Vistió las mismas ropas que el día anterior. Se hizo unos mates, escuchó de fondo algunas noticias en la tv. Miró por la ventana el cielo ancho, oyó los pájaros en el jardín, dio de comer a los gatos.
Toda la memoria pesaba en las entrañas. Imágenes de recuerdos se entremezclaron, desde su infancia hasta el presente. Se recordó pequeña hija, se vio joven embarazada, se vio hija madre, se presenció hija vieja y madre sola. Sola. Toda la vida pesaba, una montaña a la que había ido, insistentemente, y ahora se le montaba encima, le doblaba la cintura, le quebraba los tobillos, le arrancaba lágrimas.
Si pudiera volver a nacer... no nacería, se dijo.
Apagó la tv, dejó el mate frío y la pava en la cocina, les hizo caricias a sus gatos ya dormidos.
Tomó al azar un álbum de fotos de momentos felices, creídos para siempre alguna vez. Pensó en todos los sueños y las luchas que se desvanecieron en desencuentros, desamores, fracasos, olvidos y dolor. Sobre todo dolor. Y tristeza. Se dio cuenta de que no estaba sola, que la tristeza era compañera, la de antes, la de siempre, constantemente renovada y tumoral, abarcándole cada célula del cuerpo y del alma.
Miró su celular, aún sabiendo el resultado: no había mensajes, no había llamadas perdidas. Ningún mensaje ni llamada de esas que uno desea, espera, necesita, cree merecerse. Lo dejó sobre la mesa.
Tomó su cartera, un abrigo, las llaves. Abrió la puerta, salió, cerró. El cielo seguía siendo azul y los pájaros llenaban la mañana de trinos. Imaginó sonrisas, abrazos, celebraciones... en otras casas, con otros rostros, los rostros amados en otras casas. Vidas felices o no tanto...
Pensó que sería bello caer en un pozo en el país de las maravillas y no regresar. O atravesar el cristal y llegar al país del espejo, y ya no volver.
Se fue.


https://www.facebook.com/notes/nanim-rekacz/des-hacerse/10152374973851835

domingo, 16 de octubre de 2016

LIBROS AC


En San Juan hay una librería dentro de un bar o un bar dentro de una librería, un circulo dentro de otro, un caracol. En las mesas, personas solas escriben en sus computadoras mientras toman un café o se distraen con sus celulares, o leen un libro. Otros, en grupo, dialogan, ríen, beben, comen un trozo de tarta o un bocadillo. 
La librería se enrosca, sus anaqueles delimitan una circulación concéntrica. La música instrumental acompaña y relaja. 
Escucho fragmentos de diálogos, comentarios de política local, de eventos literarios, viajes, cuestiones de amistad y amores, alguien que se muda al continente. Palabras que fluyen, circulan. Como yo, que me observo desde la vereda, una mujer solitaria en una mesa, mirando hacia afuera su adentro.

#NRenPR


viernes, 7 de octubre de 2016

AY, HAITÍ


Naturaleza. Humanidad. Haití. Gastos monstruosos en armamentos. En tecnología para ir a Marte. Haití. Corrupción feroz de funcionarios pseudo-democráticos. Trata de personas. Migraciones forzosas. Haití. Terremotos. Huracanes. Biotecnología y transgénicos. Violencia de género. Haití. Discriminaciones. Guerras por poder, por religión, por territorio, por ideología, porquesí. Haití. Obesidad mórbida de azúcares, colas, frituras, procesados, químicos, conservantes. Desnutrición. Haití. Mortalidad infantil. Abortos clandestinos. Asesinato de animales hasta la extinción. Desempleo, subempleo, subsidios politiqueros. Fundamentalistas del odio. Haití. Contaminación. Explotación de recursos dejando tierra arrasada. Nuevo esclavismo. Haití. Campamentos de evacuados, de refugiados. Huir de todo. Huir hacia donde. Huir sin nada. Naturaleza inconsciente. Humanos inconscientes. Impotencia de la palabra. Inutilidad a gran escala de las pequeñas acciones. Haití. Me duelen. El ovillo está lleno de nudos. Escéptica de cambios positivos. Naturaleza humana perversa, no empática, egoísta. Los terremotos y los huracanes no son achacables a dioses benditos ni malditos, ni son castigo de pecados. No eligen el curso del oleaje, ni la potencia de la rotura de una grieta, ni la velocidad del viento. Pero cada uno de los actos humanos individuales y colectivos son responsabilidad absoluta de sus protagonistas. Haití. Mierda. Qué podemos hacer por Haití? Qué carajos puedo hacer por Haití?
#NRenPR


IMAGEN: People wade across a flooded street while Hurricane Matthew passes through Port-au-Prince, Haiti. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

domingo, 2 de octubre de 2016

RECETA PARA UNA DANZA ORGÁNICA



Para bailar así no hacen falta zapatillas de punta ni sandalias de taco ni charoles.
Ni siquiera es imprescindible contar con una pista lisa y brillante.
No se requieren orquestas ni equipos de sonido poderosos,
tampoco escenografías, vestuarios o iluminación sincronizada electrónicamente.
Las marquesinas con nombres prendeapaga, no son necesarias.
No importan nada la altura, la delgadez o las curvas de los cuerpos
Taquilla, publicidad y prensa, pueden pasarse por alto.

Pero es requisito indispensable sentir, latirse con la tierra, a puro pies descalzos.
Ser danza.



sábado, 24 de septiembre de 2016

OLIVER



Tuvimos (o nos tuvo) un caniche que reía.
Fue nuestro (o fuimos de él) tan sólo un año.
Pero puso patas arriba la casa y todo el universo.
Yo creo que no sabía que era un perro:
Jugaba por igual con nosotros, con los gatos, los peluches,
se sentaba en el sillón, dormía en la cama.
Aún siento la tersura de sus rulos entre mis dedos
y ese aroma especial que exudan los caniches.
Era demasiado pequeño para cruzar la calle solo.

BREVE CRÓNICA DE UNA AÚN MÁS BREVE "AMISTAD"



Veo la notificación de un nuevo pedido de amistad en Facebook, constato que tenemos varios contactos en común de la ciudad donde vivía en Argentina, Neuquên, y lo acepto.
Minutos después me habla por chat (transcribo diálogo textual):
-hola de dónde eres? -lo primero que pienso es, es argentino, por qué me trata de tú?
-Lo que dice mi perfil -contesto, lo cual es obvio: puede verlo y ahí está mi información.
-ah -escribe, y no respondo.
-no estás soltera -afirma o pregunta, segundos después, quién sabe, no se si ha leído o no el perfil, ya que ahí lo especifica.
-No -respondo. Y lo bloqueo.
Fin de la no-historia.

jueves, 15 de septiembre de 2016

EL CUENTO O LA VIDA



Un cuento: “Había una vez (…) Fin.”
La vida: …existía antes de mí y continuará cuando no esté…
¿Cuál es la diferencia entre ser un personaje o un mortal ser viviente? ¿Es posible ser ambas cosas?
Me agrada considerar la existencia de más opciones: que por mis acciones puedo ser persona, creadora de personajes, personaje de historias imaginarias inventadas por mí, y motivadora de personajes de otros escritores y lectores.
En todos los casos, la opción que me inquieta es no ser protagonista, y tener un papel secundario apenas relevante, mediocre, u ocupar el lugar de un testigo inactivo, ser relegada al olvido.
No quiero, estoy segura, pasar desapercibida ni por la vida ni en la ficción. 
Pero para dejar huellas es preciso dar pasos allí donde nadie los ha dado. Escribir lo no escrito.
Atreverse a destacar.





domingo, 11 de septiembre de 2016

INSPIRACIÓN TAROTISTA



...y entonces aflojó la tensión en el bajo vientre y dejó salir su preñez con gran oleaje y turbulencia. Ese fue el origen del océano, los peces y todas las criaturas acuáticas, incluso de las que luego se atrevieron a volar y posar sus pies sobre la tierra firme, respirando aire. 
La inasible añoranza del origen es la razón última (y primera) de la salinidad de las lágrimas humanas.



https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10154565484041584&set=a.10151644808481584.1073741825.527491583&type=3&theater

viernes, 9 de septiembre de 2016

LA PREVIA



Necesito reencontrar la palabra escrita. En mi mente se construye la idea, se arman los personajes, se desarrolla la trama. Casi a punto de parirse, el cuento se desvanece frente a la pantalla. 
Me distraigo con noticias, fotos, trámites, el pronóstico del tiempo, la cotización peso argentino/dólar, Amazon. Pongo la ropa a lavar, miro por el balcón la salida del sol, escucho los pajaritos, los gallos. Preparo mates amargos.
Me siento en la computadora tratando de hilvanar las frases antes de que todo el tejido se desarme. Recuerdo un día como hoy antes de Facebook, en la infancia, trepando con mi hermana en los árboles. En la adolescencia, lidiando con ser distinta y no encajar en ningún sitio. Las oraciones del cuento imaginado y de mis recuerdos se entremezclan. Los personajes y los yo que he sido, danzan y juegan a las escondidas. Reconozco rasgos de seres conocidos en los seres de fantasía. Debo ponerles nombres para que no sean El y Ella, para darles entidad y que se crean que son.
Necesito reencontrar la palabra escrita. Escrita con coherencia y consistencia y verosimilitud, leíble por los otros, hallar un título sugerente y atractivo, descubrir en cuál género cabría esa ameba gelatinosa empeñada en no tomar forma, en carecer de esqueleto y epidermis, que no quiere llorar y respirar y lucha por permanecer allí, en mi cabeza, indeterminada y libre de párrafos y estilo de letra, sin interlineado ni márgenes, no imprimible.
Tomo otro mate y degluto la dosis diaria de Sertralina. Xeni me observa y sin maullido alguno muerde mi pierna para indicarme que tiene hambre y yo, su sierva, debe alimentarla.
Recojo las hilachas de la idea esparcidas, y me digo que quizás por la tarde, que tal vez mañana...


#NRenPR

jueves, 14 de julio de 2016

SE VA LA SEGUNDA


Hoy morí un poco.
Hoy logré deglutir sin asco ni retorcijones
y luego
evacuar, incluso
sentí la satisfacción del vacío en las entrañas.
Dicen que se dejan deposiciones
allí donde se toma posesión
de un territorio.
Una animalada.
Que no poder tragar, ni procesar alimento, ni expulsarlo,
es síntoma y no enfermedad
curable con sertales o buscapinas.
Que es otra cosa.
Como la afonía cuando no logras expresar tus sentimientos,
o la punzada en el corazón
desamorado,
o esta retinitis enceguecedora de periferias
focalizando mi mirada como si fuera una cámara de fotos.
No sé.
Ni me importa demasiado.
Lo destacable es que me siento más energética
gracias a la merluza a la plancha, el puré de calabaza
y los buñuelos de espinaca de Santino
y más liviana por las razones obvias mencionadas
en el cuarto y quinto verso.
Y gracias a que morí un poco, sigo viva.
Vivita y coleando, por no decir otra cosa.
Usted me entiende.


ESCRITO A PROPÓSITO DE ESTRUENDOMUDO - LA REVANCHA
https://www.facebook.com/events/1725450017723333/

domingo, 26 de junio de 2016

CREENCIAS



Estoy desinflada. Los restos del globo
laxos y pegajosos
cuelgan.
Han perdido su tersa redondez,
el brillo,
la magia circular que oculta misterios
han sido develados.
A la vista están
las tripas, retorcidas,
saturadas de podredumbres indigestas,
un par de pulmones reeducados con hipopresivos
y un corazón que se niega a ser
una simple válvula para marcar el tiempo.
Estoy desinflada.
Intenté con cinta adhesiva transparente,
con curitas, con vendas,
con spray propagandizado en la tele,
me puse un inflador de bicicleta en algunos agujeros,
y nada.
Piiiiiii piiiiiii el aire sigue escapándose.
Piiiiii piiiii las ideas se me deshacen.
Piiiii piiiiii no sobra tela para hacer más nudos.
Esto me pasa
por comprar un globo medio pelo,
uno baratito, a la medida del bolsillo para no endeudarme.
Esto me pasa, por andar regalando los mejores globos
por ahí y por allá.
Esto me pasa por creer en globos.
El día que deje de creer en globos, a otra cosa mariposa.
Se acabarán las pinchaduras, los desinfles, las tripas exhibidas.
Eso es. Debo buscar otra cosa en que creer,
por ejemplo, volver a la metáfora de la cebolla,
del caminante que hace camino al andar,
de la montaña que viene si no voy,
algún dios más bueno que el pan casero caliente con manteca,
creer en varitas y hadas,
o en el progreso indefectible de la humanidad.
Porque creer en globos es lo mismo que creer y reventar.
Pondré un aviso en mi puerta:
"Cambio globo reventado multiuso
por creencia sostenible, perdurable e irrompible.
Se requieren pruebas y garantías."

Dedicado a Tomás Watkins, que me preguntaba si lo que escribo en la web queda así o requiere correcciones posteriores. Este texto lo escribí hace unos minutos como estado de Facebook, y lo copié y pegué en el blog ahora. No creo que le haga cambios más tarde.

IMAGEN: http://sp.depositphotos.com/31616151/stock-photo-broken-patched-globe.html

jueves, 23 de junio de 2016

CUÁL ES MI TIERRA?


La que lame el Río Negro en las maragatas costas que me parieron,
seis horas bajando, seis horas subiendo, al compás de la marea?
Las miramarenses, negras, fértiles y atlánticas o las carhuenses, donde la infancia se hizo adolescencia?
O las neuquinas del Alto Valle que elegí cuando la mayoría de edad me impuso
trabajo, estudio y hacerme cargo del destino?
Cuál es mi tierra? La que engendró a mis hijas?
La del Caribe, donde ahora descubro playas y cuevas?
Sin bautismo, sin raíces, nómade y trashumante, no me reconozco
en patria alguna, ni hay terruño que me pese.
No pretendo ser profeta ni cordero, ni pez de cardumen.
Si pudiera, sería caminante de por vida, sin fronteras.
Creo que mi tierra es la que se pega
en la suela de mis zapatos,
se deposita en mi piel
y a veces se me mete, insolente, bajo las uñas.